Aunque la democracia de partidos es un sistema malo, del que se lamenta mucha gente, la alternativa es mucho peor. En Irán hay varias candidaturas que van a las urnas con cierta libertad, pero esas opciones han de ser consentidas por el líder supremo de la revolución, que es un ayatola. En España la "democracia orgánica" era algo parecido, pues había también un líder supremo de la revolución que sólo respondía ante Dios y decía no meterse en política (aunque aquí no se toleraba la agitación callejera). En las llamadas "democracias populares" de Europa del Este el sistema no era tampoco muy distinto, pues dentro del régimen había facciones toleradas, pero en la cúspide estaba un representante de Lenin en la Tierra, que decía lo que sí y lo que no. O sea, que los partidos políticos son una calamidad, pero la alternativa es el partido único con un ayatola al frente, clérigo o laico.