Curros, cabalos de vento
La presentación del libro “Cabalos de vento, curros de pedra” tuvo el sábado como colofón una fiesta, aunque al celebrarse en la Fundición Nautilus, en el ambiente sobrevolaba la ausencia para siempre de Xosé Guillermo, alma de ese pequeño local vigués desde el que se idearon tantos proyectos artísticos. De tal libro es autor de versos y dibujos, o sea que tiene carácter póstumo. ¡Cuánto le gustaría haber visto publicado a este artista ese libro en el que Javier Teniente muestra un caudal de fotografías que mucho hubiera aplaudido y gozado Oliveira, escultor mágico de caballos que también se ha ido, dejándonos en Vigo su presencia en la Plaza de España, Avenida de Europa... Y es que el libro editado por Xerais es una hermosísima selección fotográfica de escenas equinas de nuestros curros, con una óptima impresión en blanco y negro, y va acompañada de textos de Xosé Guillermo que dejan entrever un alma de poeta quizás inédita. En la fiesta tras la presentación (hubo vino, música y fiesta como él hubiera querido) hablaron Javier Teniente, Manuel Bragado y Antonio Palacios, actuó el mimo amigo Nacho Otero, y hubo alguna lagrimita cuando algunos leyeron poemas del libro, como sus dos hermanas, Ángeles e Isabel o Andrea Tais. Estaba por allí Maruchi, claro, porque compartió con él mucha vida, Belén Bueno, el concejal de Cultura, Xesús López, Fon Román, Carlos Bermúdez , Ignacio Franco, Gus y Tere Mourín, Neneta y Olga Herrera, Valentín Arias. .. No se cabía.
Pintura en la vinotera
Este versátil Tucho Souto está en todas partes. Hoy haciendo una comida para su peña Parabará, mañana diseñando la comunicación de un equipo de fútbol... y en días pasados inaugurando una muestra de pintura suya en la vinoteca A Meiga que tiene Jon Knörr en la calle Elduayen. Allí sorprendimos con las manos en la mesa a gente como Javier Carballeda y Jaime Rodríguez, y menos mal que nos estábamos tomando un vino Ceres de Ribera del Duero porque apareció inesperadamente el bodeguero burgalés (y amigo) Carlos Manso, productor del Ceres y Silvanus, flanqueado por las vinateras Pilar Fernández y Lourdes Bragado y venido de sus posesiones de La Horra para controlar mercado.
Mujeres desasosegadas
Me ha dicho: “Como no hables de mí voy a hacerte como esa noche en que me dio por envolverte contra la barra del bar con mi palabra, sin permitirte ni mirar a los lados”. Hablo de Alejandra Cabral, y es que ha colgado cuadros en el café Grettel de la Plaza de la Constitución. Alejandra es, antes de nada, una mujer joven y introactiva, a la que tanto puedes ver currando en una peluquería como en un centro cultural de Caixanova. Es simpática e inquieta y en su estreno pictórico muestra mujeres desasosegadas (como ella), alegres pero tristes, fanáticas por vivir al borde del suicidio, mujeres siempre de cara, nunca de espaldas, como sacadas de un cuadro de Álex Katz.