La enseñanza de Crichton

Javier Cuervo

16.11.2008 | 00:00

Coincidieron en Chicago la elección de Barack Obama como presidente de Estados Unidos y la muerte del escritor y cineasta Michael Crichton. Crichton creó ficciones para masas de finales del siglo XX y Obama también para el inicio del siglo XXI. En enero empieza la realidad. Ya hablaremos. La enseñanza de Crichton era que las maquinarias perfectas y avances ilusionantes siempre tienen que enfrentarse al error humano. Todo el sistema de seguridad de "La amenaza de Andrómeda" se fue al garete por un teletipo que no avisó de la llegada de mensajes y porque la intermitencia luminosa de la alarma indujo un ataque de epilepsia a un protagonista que no pudo pulsar un botón de parada. Todo mecanismo puede fallar por sí mismo (error humano en la prevención de contingencias) o por error humano en su manipulación. Errar es humano. George W. Bush fue un error humano todo él, aunque beneficiara a petroleros, mercenarios y millonarios.
En momentos de ilusión general ante lo que se presenta como un mecanismo perfecto que abre una nueva expectativa, la muerte de Crichton recuerda la posibilidad del error humano pero hay que olvidar su enseñanza, festejar y hacer fotos con el móvil. Nos avisamos de que el momento es importante, pero actuamos como si sólo fuera interesante. "Es un momento histórico" es la frase a partir de la cual nos comportamos como turistas del presente continuo de emociones informativas. Un poco de distancia no vendría mal. Los historiadores colocan 20 ó 30 años de por medio para empezar a leer lo recién desclasificado y les lleva tiempo ordenarlo y darle sentido. Es un "momento periodístico". Los periodistas no somos historiadores, pero a veces nos deslizamos hacia la tarea de los bardos y caemos en la poesía heroica o lírica. A ver si para la próxima vez nos acordamos de que el "momento histórico" es una señal de alerta, no una luz de discoteca.

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