El siglo XXI comienza ahora

Carlos Carnicero

08.11.2008 | 01:29

Cada siglo tiene una impronta que se sujeta en uno o varios acontecimientos que simbolizan el cambio de centenario. Estábamos huérfanos de esas referencias porque la caída de la URSS se anticipó al cambio del calendario y ahora no nos queda más remedio que fijarnos en la fecha del 4 de noviembre de 2008: muchas cosas serán distintas a partir de ahora y no sólo porque Barack Obama haya llegado a la Casa Blanca. La crisis financiera internacional ha sacudido el planeta que está a punto de desprenderse de dogmas que parecían inalterables. La eclosión de las economías de oriente y el despertar de Rusia convocan al final de la hegemonía norteamericana agotada por sus propios errores.
La globalización se había construido como una ley del embudo: por un lado estaban todas las ventajas para la cima de la pirámide; un capitalismo sin contrapesos dentro de las sociedades desarrolladas bajo la ley del sálvese quien pueda. Y en el otro lado del mapa del mundo los países que luchan porque sencillamente sus habitantes no mueran por pandemias erradicadas por la medicina hace casi un siglo: hambre, desesperación, avalanchas migratorias...
Nada cambia desde magnitudes tan agobiantes de la noche a la mañana, pero hay síntomas claros de que la conjunción de tantas crisis facilitará la búsqueda de soluciones que hasta ahora estaba bloqueada por la tozudez con la que las capas dirigentes se agarraban a los axiomas del neoliberalismo. El fracaso es estrepitoso. Barack Obama en la presidencia de los estados Unidos es un formidable aguijoneo para volver a creer que las utopías son realizables si se dispone de estímulos para que los ciudadanos crean en ellas. Un afroamericano en la Casa Blanca poco después de 150 años de la Guerra de Secesión y del comienzo de la abolición de la esclavitud no es un tema menor como demuestra la magnitud de la ola de entusiasmo levantada en todo el mundo.
Ahora hay que dejar que las cosas empiecen a suceder y en primer lugar dar un margen de tiempo para comprobar que la magia no es sólo un espejismo. El equilibrio entre las ideologías contrapuestas es la condición de que los cambios se puedan producir paulatina y responsablemente. La música suena bien. Sencillamente ha empezado el siglo XXI.

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