Veranear con la escultora Nisa

26.07.2008 | 00:00

Sami Naïr

Gozar con el ojo para satisfacer al espíritu es uno de los misterios que proporciona el Arte. En verano, es tiempo de descansar, olvidar todo, dejarse llevar por la corriente del tiempo. Libremente. Y gozar de lo bello. ¡Felices lugares, esas ciudades que os pueden regalar el arte y el ocio libre! En España hay muchos, y mucho más de lo que se puede creer. Mallorca, Sitges, San Sebastián, Bilbao, Barcelona, Madrid y más y más...
El Edifici Miramar de Sitges propone una exposición de esculturas, cuadros y objetos, excepcional por su originalidad. A Gabi Serrano, el tinent d´alcalde y regidor de Cultura en el Ayuntamiento de Sitges, no le gusta que su ciudad sea sólo un lugar de ocio y de buena comida. La quiere también a la vanguardia del arte, tanto como lo es ya en los usos y costumbres. Este año ha invitado a la artista francesa de origen egipcio Nisa Chevènement a exponer, hasta el 27 de julio, sus piezas: esculturas, cuadros, collares, joyas, dibujos. ¡La caverna encantada de Nisa!
Es una artista que hizo exposiciones tanto en Europa como en China o Estados Unidos. Artista poco común. Y que vive, como todos los artistas, en su mundo, el del imaginario, de la creación, de la obsesión por llegar a la obra perfecta. Su trabajo sorprende por su dominio de la forma y, mas allá, por su carácter profético. Sus magníficas torres desgarradas se pueden mirar como un alegato al dolor del tiempo, pero no tienen nada que ver con el 11 S. 2001 en Nueva York: la escultora las había hecho un año antes y no podía explicar a los admiradores de su obra, y yo entre ellos en su exposición de París de 2002, por qué estas torres eran destrozadas.
Se puede ver una pieza alegórica, titulada "El gran libro del Tiempo", de 2008, en bronce, en la cual la humanidad sale del Libro originario, unos hombres y mujeres con el perfil de los seres de Giacometti. Alegoría de nuestra humanidad, regida por los textos sagrados y la búsqueda del sentido que nos mueve a todos, quizás porque tememos el gran caos del mundo. Se puede ver Árbol, un bronce a la cera perdida cuyo significativo es extraño pues las ramas están hechas de seres humanos entremezclados, mutilados y a veces extraordinariamente bellos, cuerpos que recuerdan los dibujos de Matisse o, por lo menos, que tienen la misma fineza y elegancia. Cuerpos sufriendo, danzando y inextricablemente enredados. Se puede ver Ceremonia, pieza que representa una forma tridimensional, en la que los personajes están mirando algo, esperando algo, escuchando algo - no sabemos, pero están allí, en ceremonia. ¿Qué es una ceremonia? Un rito, una sacralización de unión, una comunión. Quizás toda la obra de Nisa sea un interrogante inquieto sobre la soledad y la comunidad, la disensión y la comunión ¿Fascinación para desvelar los secretos del vínculo humano originario?
Y también se pueden ver los cuadros, pinturas de juegos de colores y de líneas, como ojeadas a Pizarro y al arte puntillista pero que hacen eco a las esculturas y enuncian las mismas preguntas.
¿Qué es un artista? Es alguien que no da respuesta pero busca la respuesta en la pregunta. La obra de Nisa es una pregunta sobre el Sentido -de la vida, de la creación, de la unidad y de la separación, del amor y del dolor. Buscar el Sentido es buscar los caminos de encuentro con los seres y los objetos. La escultora francesa explora lo más profundo; va hasta esa región tan inquietante en el fondo del hombre donde se puede intuir lo arcaico, la animalidad. La serie constituida por La bestia (L´Esfinx) juega con la frontera, la identidad entre hombre y animal, mientras que los dos Autoretrat, cajas (¿o cárceles?) de hierro con barras de seres vivos, recuerdan la condición humana.
Salir del Edifici Miramar, perder su mirada en el azul del mar, volver a pasear por las callejuelas del viejo Sitges -y tener siempre presente las formas, las ideas pictóricas, los dibujos de Nisa en la mente: momento de plenitud, de belleza. Veranear en arte.

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