Lavillenie cede el trono en medio de una fiesta brasileña

Thiago da Silva se cuelga el oro mientras el francés carga contra el comportamiento antideportivo de los aficionados locales

17.08.2016 | 02:00
Da Silva celebra su salto sobre 6,03 que le supuso el oro. // Reuters

Renaud Lavillenie se despachó a gusto a la conclusión de la prueba. Lo que muchos han callado durante estos días el francés lo soltó sin ninguna clase de miramientos. "Que se queden en casa y lo vean por televisión", dijo en referencia a los espectadores. "Se creen que están en un partido de fútbol", redondeó después. La reacción del extraordinario saltador de pértiga francés llegaba después de haber perdido el oro que acariciaba a manos de un joven brasileño, Thiago da Silva, que mejoró en diez centímetros su marca para superar al francés e impedirle repetir su título olímpico de Londres.

El problema es que el desenlace se produjo en medio de un ambiente impropio del atletismo. Llevaba Lavillenie un concurso perfecto. Arrancó en 5.75 cuando ya solo quedaban cinco atletas en acción. Sus tres primeros saltos, perfectos. Potencia, velocidad, buena maniobra sobre el listón. Superó los 5,98 y la medalla ya parecía colgar de su cuello. Pero todo se complicó cuando su principal adversario pasó a ser el local Da Silva, un chico que esta temporada había firmado las mejores marcas de su vida, tanto en sala (5.93) como al aire libre (5,90). El brasileño renunció a seguir intentando el 5,98 que no cambiaba de forma considerable su situación y se fue en busca de los 6,03. Un solo intento. El todo o la nada. Y lo saltó. Su mejor marca personal con diferencia, en el momento clave.

Para entonces Lavillenie llevaba dos nulos por muy poco y el estadio ya era un infierno para él. Gritos y ausencia absoluta de respeto. Desaparecieron las palmas acompasadas que suele reclamar en sus saltos y el gesto, habitualmente impertérrito del pertiguista francés, se endureció aún más. Incluso mostró el pulgar hacia abajo en clara señal de disconformidad con lo que sucedía. En el último intento sobre 6,08, falló y el estadio saltó por los aires con la medalla de Da Silva. Lavillenie celebró la plata con el gesto sombrío y cuando llegó a la zona mixta estalló contra el comportamiento de los aficionados que habían convertido el estadio en algo a lo que no estaba acostumbrado.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine