Van Niekerk jubila a Michael Jon hnson

El sudafricano, entrenado por una bisabuela de 74 años y corriendo por la calle ocho, logra unaa asombrosa victoria en los 400 metros y supera el récord mundial que el americano había conseguido en el Mundial de Sevilla en 1999

16.08.2016 | 01:46

Hace cuatro años en Londres David Rudisha firmó el logro más extraordinario de los Juegos en el estadio de atletismo. El mundo estaba más pendiente de que Usain Bolt aumentase su cosecha de oros entre muecas y poses para las cámaras, pero aquella carrera en solitario de 800 metros para batir el récord del mundo era algo sobrenatural, impensable. Esa historia se repitió la pasada noche en Río de Janeiro. Contenía el aliento el estadio a la espera de un nuevo entorchado para Usain Bolt cuando en el recinto donde juega el Botafogo surgió un muchacho para derribar el récord legendario de Michael Johnson en los 400 metros.

Salvo que de aquí al domingo ocurra algo impensable, Wayde Van Niekerk ya es el Rudisha de esta edición. Bolt conquistará sus tres oros y con justicia subirá un grado más en esa inmortalidad que proclama, pero la marca de Río será el 43.03 con el que el atleta sudafricano sepultó a Johnson, que asistió desde la tribuna de comentarista a la carrera que le borraba de la tabla de récords mundiales.

Van Niekerk encontró su carrera perfecta en el mejor escenario posible. Se sabía que el 400 lisos podía ser una de las pruebas de los Juegos por el nivel y la igualdad de los participantes. Entre ellos, sobresalían Kirani James -anterior campeón olímpico- y LaShawn Merritt -que había ganado el oro en Pekín en 2008-. El sudafricano estaba en casi todas las quinielas para ingresar en el podio, pero no para quedarse a nada de bajar de los 43 segundos, una de esas barreras que parecían inalcanzables para el ser humano.

Van Niekerk además rompió una de esas reglas que dicen que por la calle ocho no se logran los récords (nunca había sucedido). Allí, sin referencia, como si estuviese en un entrenamiento el sudafricano corrió a su aire, sin volver la vista a las calles centrales donde James y Merrit sostuvieron un duelo con él en la distancia. Codo con codo los grandes favoritos abordaron la última curva. No parecía lejos Van Niekerk. La carrera era muy rápida como se intuía en el paso por el 200 y sobre todo cuando los tres atletas entraron en la recta final. Ahí, donde las calles de los atletas se equilibran impresionó ver a Van Niekerk por delante, pero lo que sobrecogió el ambiente fue verle sostener la velocidad. Se escapaba más, su zancada no perdía eficacia y cuando cruzó la línea de meta parecía que aún necesitaba más pista para seguir corriendo. El crono comunicó la extraordinaria noticia. 43.03, acababa de caer el récord del Mundial de 1999 en Sevilla cuando Michael Johnson corrió posiblemente la mejor carrera de su vida. Hubo una sensación de incredulidad. Entre los espectadores, los comentaristas y los propios atletas. Bolt, que estaba a punto de entrar en la cámara de llamadas del 100, vio en una pantalla la marca y se echó las manos a la cabeza con gesto de incredulidad.

Van Niekerk había explicado en cierta ocasión que era un incondicional seguidor del Liverpool y que estaba cansado de vivir rodeado de gente del Manchester United. Y lo argumentaba de un modo curioso: "Soy de los que nunca son favoritos y dan la sorpresa, como yo". La frase ahora suena premonitoria en boca de un chico que impresionó en el último Mundial en el que ya había ganado el oro. Era una de las primeras conquistas que lograba junto a su entrenadora, la venerable Anna Soffia Botha de 74 años, a quien él recurrió en 2012. "Yo no fuí a buscarle. Vino él a mí", se justificaba hace poco la entrenadora que le acompañaba desde la grada y que no acertaba a atender todas las felicitaciones que le llegaban. Botha es una bisabuela de un enorme prestigio en Sudáfrica y por sus manos han pasado muchos de los grandes atletas del país. También Van Niekerk en sus inicios en la Universidad Free State aunque luego no llevase de modo directo su preparación hasta que sus caminos se uniesen en 2012. Era muy rápido en el 100 (bajó de 10 segundos), en el 200 (bajó de 20 segundos), pero decidieron que el futuro estaba en el 400 metros, la agónica vuelta a la pista en la que el cuerpo se llena de lactato y el déficit de oxígeno es máximo. Y en esa distancia estalló el talento de este chico de 24 años, hijo de atletas, que ayer ganó la primera carrera de la historia de 400 metros en la que tres atletas bajan de los 44 segundos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine