Ungureanu desata la incertidumbre

España se estrella contra la portera rumana y se jugará ante Angola el pase a cuartos

13.08.2016 | 02:00
Marta Mangué y Eli Pinedo chocan con una jugadora rumana. // Marko Djurica

La selección española femenina de balonmano deberá esperar a la última jornada, en la que se medirá con la sorprendente Angola, para sellar su pase a los cuartos de final del torneo olímpico, tras caer por 24-21 ante Rumanía, en un encuentro en el que España se estrelló contra la portera rumana Paula Ungureanu.

La excepcional actuación de la guardameta rumana, una de las habituales en el bestiario particular de las "guerreras", evitó el triunfo de un conjunto español, que cuando hizo lo más difícil, remontar los seis goles de desventaja (17-11) con los que contaba al inicio del segundo tiempo, se estrelló con Ungureanu.

Fue un muro casi infranqueable para una selección española que tan solo recordó en la garra y el coraje al equipo que deslumbró hace apenas dos días con su contundente (29-24) victoria sobre Brasil.

"Cuando en ataque jugamos demasiado directo nos trabamos, tenemos que ser más listas y jugar más largo, porque es así como conseguimos situaciones más claras de gol", insistía una y otra vez Jorge Dueñas en la víspera del partido.

El conjunto español pareció olvidar esa lección y se empeñó en tratar de superar la defensa rumana con apenas un par de pases, forzando precipitados lanzamientos que sólo sirvieron para engordar la estadística de Ungureanu.

Pero los problemas de España no se limitaron sólo al ataque, incapaz de contener también defensa a un equipo rumano, que a diferencia de las "guerreras" necesita elaborar muy poco su juego. Tal y como comprobó la selección, que vio como las laterales Cristina Neagu y Melinda Geiger martilleaban una y otra vez la portería española con sus poderosos tiros a distancia.

Problemas y más problemas que no tardaron en reflejarse en un marcador que a los 9 minutos ya mostraba un inquietante 9-3 adverso para las de Jorge Dueñas, que obligó a pedir con urgencia un tiempo muerto al seleccionador español.

El parón pareció aclarar las ideas de las jugadoras españolas que mostraron un poco más de calma en ataque y, sobre todo, que se mostraron mucho más activas en defensa, saliendo una y otra vez fuera de la línea de seis metros para evitar los lanzamientos rumanos. Circunstancia que permitió a España robar, por fin, algún que otro balón y desplegar rápidas transiciones ofensivas que posibilitaron a las "guerreras" igualar la contienda (8-8).

Pero cuando España parecía haber superado definitivamente sus problemas, volvió a surgir la precipitación, lo que condenó a España, cada vez más obcecada con la portera Unguneanu, a volver a descolgarse en el marcador.

La desventaja al descanso (13-11) todavía parecía remontable, pero apenas transcurridos unos minutos del segundo tiempo se antojaba ya como algo casi imposible (17-11) para una selección española, que tardó más de siete minutos en estrenar su casillero en la reanudación.

Aunque si algo tiene este equipo es coraje, una fortaleza mental que le permite superar cualquier dificultad, y así cuando todo parecía desahuciado para España surgió la mejor cara de las "guerreras".

A base de defensa y más defensa España logró, por fin, frenar a las cañoneras rumanas, que ahora sí, encontraban siempre una jugadora delante, propiciando un sinfín de robos de balón que permitió a España lograr lo imposible, dar la vuelta (18-19) al marcador.

Pero la selección española no logró superar la última barrera, el último muro que el faltaba por derribar para hacerse con la victoria, el que constituía la portera rumana Paula Ungureanu, que con sus paradas en los minutos finales condenó a España a una derrota (24-21) que le obligará a ganar el próximo lunes a Angola para estar en los cuartos de final.

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