
El gasto público ha situado a estos dos conceptos dentro del vocabulario económico actual. El techo de gasto supone la cantidad máxima que podrá gastar el Estado (o una comunidad autónoma) en un ejercicio presupuestario. La probación de ese techo supone el límite de gasto total sumando el techo de deuda y los ingresos que consuma, ya que una parte de estos últimos puede destinarlos a ser conservados. El techo de deuda se refiere al límite de total del endeudamiento que el Estado puede soportar atendiéndose a ese techo de gasto citado anteriormente.
Los Estados deben conjugar la flexibilidad a la hora de aprobar el techo de gasto, ya que un encarecimiento de la deuda pública (es decir, se debe pagar un mayor interés para financiarse en los mercados internacionales) puede suponer que se rebase ese límite. Por este motivo es fundamental el concepto de prima de riesgo, ya que orienta al Estado sobre el endeudamiento que va a asumir y cuanto le va a costar hacerle frente.