EFE / BEIRUT
La capital libanesa fue escenario ayer de dos imponentes manifestaciones de duelo en dos barrios de Beirut, en la que la mayoría parlamentaria y la oposición mostraron su poder de convocatoria y escenificaron el momento de extrema tensión que vive el país.
En ningún momento coincidieron los opositores que lloraban al líder de Hizbulá Imad Mugniye, asesinado en la noche del martes con un coche bomba en Damasco, con los que recordaban el tercer aniversario del asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri.
El secretario general de Hizbulá, Hasan Nasralá, recordó a Israel, a quien responsabiliza de la muerte Mugniye, que Hizbulá está preparado para una guerra abierta contra el Estado judío. Nasralá hizo estas declaraciones en un discurso durante el funeral de Mugniye en Dahiya.
El jefe de Hizbulá advirtió a los israelíes de que ``han sobrepasado las fronteras´´ cuando mataron a Mugniye en Damasco ``fuera del territorio natural de los combates´´. ``Voy a recordar una sola frase que dije a los sionistas en la guerra (de verano de 2006 en sur del Líbano): si queréis una guerra abierta, que sea abierta´´, afirmó.