EFE
La huelga de transportes en Francia se acerca a su fin apenas un día después del inicio de las negociaciones entre Gobierno, sindicatos y empresas. Y es que unas cien asambleas generales de trabajadores se pronunciaron a favor de regresar a sus puestos de trabajo, una postura que se notó en los andenes, en los que pararon más trenes que en días anteriores, debido al menor seguimiento de los paros. No obstante, se advirtió que el tráfico no quedará totalmente restablecido de la noche a la mañana.
Los paros, que se iniciaron en protesta por la reforma de los regímenes especiales de jubilación, alcanzaron hoy su noveno día entre la indignación cada vez mayor de la población y la división cada vez más patente en el seno de los sindicatos, por las discrepancias sobre si continuar o interrumpir la huelga. Lo cierto es que unas cien asambleas generales se pronunciaron por la mañana a favor de regresar a sus puestos de trabajo.
Las votaciones se produjeron un día después de que se iniciasen los diálogos a tres bandas, entre Gobierno, sindicatos y empresas. Así, la portavoz del operador ferroviario SNCF, Julie Vion, anticipó una "dinámica de vuelta al trabajo", que ya se comienza a notar en las estaciones. Alrededor de 540 trenes de alta velocidad circulaban hoy, frente a los 700 de un día normal, el mejor nivel desde que comenzasen las protestas. En París, tanto en cercanías como en el metro se incrementaron los convoyes, aunque dos líneas del suburbano permanecían paradas. Por otra parte, en las calles de la capital cumplían sus rutas el 60% de los autobuses.
Normalidad a la vista
Pese a que la tónica proclive es la de la vuelta a la normalidad, no parece que el transporte francés alcance la total circulación hasta, al menos, 48 horas después de las votaciones, según fuentes de las compañías afectadas en ferrocarril y transporte metropolitano. La solución, aunque cercana, no sucederá de forma inmediata, pero al menos las negociaciones han variado la posición general entre las bases sindicales.
Las partes volverán a sentarse a la mesa el lunes, como siguiente paso a una hoja de ruta fijada por el Gobierno a un mes vista. Queda por ver si el Ejecutivo cederá a la petición sindical, en contra de la elevación de los años de cotización de los trabajadores de algunos sectores a 40 años, pese a que el propio presidente, Nicolas Sarkozy, ya advirtió de que no se daría marcha atrás.
Por otra parte, los estudiantes siguen con su particular cruzada contra la reforma de la ley universitaria, como lo volvieron a demostrar en una marcha iniciada en la Universidad de Sorbona de París bajo consignas contrarias a la entrada de capital privado en los centros de estudios públicos.