18 de noviembre de 2017
18.11.2017
Tensión diplomática en Oriente Medio

Arabia Saudí busca en Madrid "aliados" para revertir la toma de poder de Hezbolá en Líbano

El canciller libanés anuncia desde Moscú que el dimitido Hariri regresará al país tras reunirse hoy con Macron en París -El ministro de Exteriores dice estar "harto" de Irán

18.11.2017 | 04:55
El ministro de Exteriores saudí, con su homólogo español. // Efe

La crisis desatada por la dimisión, el pasado día 4, del primer ministro de Líbano, Saad Hariri, anunciada por sorpresa desde Riad, siguió generando ayer intensa actividad diplomática. El ministro de Exteriores saudí, Adel al Jubeir, llegó a Madrid en el curso de una gira en la que, según explicó en rueda de prensa con su homólogo español, Alfonso Dastis, busca "aliados" contra el partido-milicia chií libanés Hezbolá, considerado un tentáculo de Irán.

"Estamos consultando a nuestros amigos y aliados para ver qué podemos hacer para revertir la toma de poder de Hezbolá en Líbano, para no tener una crisis cada mes porque Hezbolá decidió, o Irán decidió, que así le convenía", aseguró Al Jubeir.

El ministro saudí explicó que su Gobierno ha sido siempre uno de los mayores apoyos de Líbano y de Hariri, cuyas políticas respalda, pero "también hemos visto", dijo, "que Hezbolá ha estado poniendo obstáculos a cada paso y dificultando su labor". Arabia Saudí, apoyada por EE UU e Israel, está embarcada en una cruzada para limitar el creciente poder de Irán en Oriente Medio, plasmado en los frentes bélicos de Siria y Yemen, así como en el control chií de los resortes iraquíes y en la solidez en Líbano de Hezbolá, robustecido por su presencia combatiente en Siria junto al dictador Asad.

Para Arabia, resulta obvio que "Hezbolá es una organización terrorista, que debe desarmarse, porque no se puede gobernar con una milicia armada. A menos que Hezbolá se desarme y se convierta en un partido político, el Líbano va a ser rehén de Hezbolá y, por extensión, rehén de Irán", dijo el ministro, quien el jueves proclamó que su país está "harto" de Irán.

Entre tanto, el ministro de Exteriores libanés, Gebran Bassil, viajó a Moscú, donde se reunió con su colega, Sergéi Lavrov. Bassil anunció que Hariri regresará a Beirut desde París, adonde debe llegar hoy, sábado, para reunirse con el presidente francés, Emmanuel Macron. El canciller aseguró que Hariri no está retenido en Arabia. "Para nosotros lo importante es su regreso a Líbano sin condiciones y sin restricciones de su libertad para que se tome una decisión sobre su dimisión. Queremos que vuelva cuanto antes", apuntó. En su opinión, la vuelta de Hariri "es la principal condición para la estabilidad del país", para lo que también hay que "expulsar" a aquellos que intentan desestabilizar Líbano, dijo sobre Hezbolá.

Respecto al tiempo que Hariri se quedará en París, si es que finalmente viaja hoy a Francia, la prensa gala no se atrevía a pronunciarse ayer y resaltaba que se desconocen los términos del acuerdo alcanzado por Macron con las autoridades saudíes.

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