21 de marzo de 2017
21.03.2017

El director del FBI confirma que se sigue investigando la conexión rusa de Trump

Corney desmiente las escuchas de las que la Casa Blanca acusa a Obama -El líder republicano insta al Congreso a investigar la filtración de información clasificada

21.03.2017 | 01:46
Corney (izquierda) y Rogers, durante su comparecencia ante la Comisión de Inteligencia. // Reuters

Ni el FBI ni la NSA ni el departamento de Justicia de Estados Unidos han encontrado ninguna prueba de las supuestas escuchas, que según denunció el pasado día 4 el presidente Trump, habría ordenado practicar su predecesor, Barack Obama, en la neoyorquina Torre Trump.

Así lo confirmaron ayer, en una comparecencia ante la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, tanto el director del FBI, James Corney, como el de la NSA, Michael Rogers, quien precisó que nunca se pidió al espionaje británico que colaborase en la vigilancia de Trump en la campaña de 2016, en contra de lo afirmado la pasada semana por la Casa Blanca.

Corney, quien aseguró que el FBI ha buscado "cuidadosamente", fue quien explicó que el Departamento de Justicia, que dirige el fiscal general Jeff Sessions, tampoco ha encontrado nada. Aún más rotundo en la forma se mostró el presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara, el republicano Devin Nunes: "Permítanme que sea claro: sabemos que no hubo escuchas en la Torre Trump", sentenció.

Lo que sí confirmó Corney es que el FBI está investigando, y planea seguir haciéndolo, la supuesta alianza entre Rusia y el equipo de campaña de Trump para que el neoyorquino ganase las elecciones presidenciales del pasado noviembre. El FBI, la CIA y la NSA ya publicaron a finales de diciembre un informe que atribuye a Rusia los ataques a los servidores del Partido Demócrata y los sitúa en una estrategia rusa de desestabilización de las democracias occidentales y en la voluntad de Moscú de favorecer a Trump. Es, sin embargo, la primera vez que el FBI confirma que sigue investigando las denuncias de alianza entre Trump y Moscú, que en febrero provocaron la dimisión del consejero de Seguridad Nacional de Trump, general Mike Flynn.

Las declaraciones de Corney y Rogers fueron contestadas poco después por el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, quien aseguró que Trump no planea retirar sus acusaciones -que diversos medios consideran una cortina de humo para distraer de la conexión rusa- ni disculparse por ellas. Spicer también aseguró que no hay pruebas de la alianza entre el equipo de Trump -que se habría entrevistado incluso con espías rusos- y el Kremlin. Estar investigando un asunto es una cosa; tener pruebas es otra, enfatizó Spicer. Horas antes, Trump negó en Twitter haber establecido cualquier alianza con Rusia y aseguró que esa supuesta conexión fue "inventada e impulsada" por los demócratas para tratar de enderezar "una campaña (presidencial) espantosa".

"Es una historia falsa y todo el mundo lo sabe. Los demócratas fabricaron y lanzaron la historia rusa como una excusa para llevar a cabo una terrible campaña", ha acusado Trump, al tiempo que ha subrayado que "perdieron" los comicios.

"La verdadera historia que el Congreso, el FBI y otros deberían estar investigando es la filtración de información clasificada", ha instado el líder republicano. "`Hay que encontrar ya al responsable!", ha remachado Trump.

Wikileaks ha publicación recientemente más de 8.000 documento que revelan los métodos de ciberespionaje de la CIA, si bien la campaña electoral ha estado plagada de ataques informáticos que han llevado a la filtración de información sensible.

Los líderes demócratas del Congreso pidieron a Trump que se disculpe por acusar sin pruebas a Barack Obama de ordenar escuchas, así como una investigación libre sobre presuntas conexiones entre su campaña y Rusia para influir en las elecciones. Así lo solicitaron Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata en el Senado, y Nancy Pelosi, su par de la Cámara de Representantes.

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