Conflicto racial en Estados Unidos

Estado de excepción en Charlotte tras agravarse las protestas raciales

La Policía anuncia mayor dureza que en la segunda noche de disturbios, saldada con un herido en estado crítico por disparos de un agente -No se descarta el toque de queda

23.09.2016 | 01:57
Una mujer protesta con el puño en alto ante agentes policiales en la segunda noche de disturbios en Charlotte (Carolina del Norte). // Efe
Una mujer protesta con el puño en alto ante agentes policiales en la segunda noche de disturbios en Charlotte (Carolina del Norte). // Efe

Charlotte, la ciudad más poblada de Carolina del Norte (EE UU), se aprestaba anoche a vivir una tercera sesión de disturbios raciales en protesta por la muerte, el martes, de un ciudadano negro por disparos policiales. La segunda jornada, que se prolongó hasta la madrugada de ayer, registró una intensificación de las protestas, que se saldaron con al menos nueve civiles heridos y 44 detenidos, y movieron al gobernador de Carolina del Norte a declarar el estado de excepción en la localidad.

Uno de los heridos, que en un primer momento fue dado por muerto, se halla en estado crítico tras haber sido alcanzado por un disparo. La bala salió de un arma policial, según admitieron las autoridades, que durante horas habían sostenido que los disparos procedían de manifestantes.

La Policía abordó la segunda jornada de violencias con una actitud de contención que no hizo sino intensificar la protesta. Posteriormente, los agentes recurrieron a gases lacrimógenos, balas de goma y granadas aturdidoras para dispersar a los manifestantes, algunos de los cuales arrojaron piedras y botellas contra las filas policiales, saquearon comercios y destrozaron mobiliario urbano.

En previsión de que la espiral violenta continúe acelerándose, la Policía de Charlotte anunció ayer por la tarde un viraje hacia una actitud más "proactiva", eufemismo psicologista que hizo suponer que las protestas serían contenidas por más efectivos y con mayor dureza desde el primer momento.

La alcaldesa, Jennifer Roberts, y el jefe de Policía, Kerr Putney, anunciaron la llegada de refuerzos para evitar los incidentes violentos, incluida la Guardia Nacional, desplegada en la ciudad en aplicación del estado de excepción. Las autoridades, que no descartaron tener que decretar el toque de queda, anunciaron además una estrategia más severa para proteger inmuebles.

La muerte por disparos policiales de dos afroamericanos desde el pasado viernes -el otro cayó en Tulsa (Oklahoma)- ha sido la mecha que ha incendiado Charlotte, donde el núcleo de la polémica radica en saber si el ciudadano abatido iba armado, como asegura la Policía, o desarmado, como sostienen sus familiares.

La Policía se ha negado, por el momento, a difundir las imágenes tomadas por las cámaras de vídeo instaladas en los uniformes de los agentes envueltos en el tiroteo, alegando que no desean comprometer la investigación en curso.

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