01 de agosto de 2016
01.08.2016
Las consecuencias de la asonada

Erdogan afirma ahora que Gülen solo fue "un peón" en el golpe y apunta a Occidente

El Gobierno turco cierra las academias militares y ordena que los comandantes de las FF AA respondan ante el titular de Defensa -Los ministros de Justicia, Interior y Exteriores se incorporan al consejo militar

01.08.2016 | 01:37
Partidarios de Erdogan, durante una concentración contra el golpe celebrada ayer en Colonia. // Reuters

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, afirma ahora que el clérigo Fethullah Gülen, exiliado por propia voluntad en EE UU desde 1999, fue "solo un peón" en el golpe de Estado del pasado 15 de julio y que el "cerebro" de la asonada es otro.

Desde la intentona golpista han cundido las especulaciones sobre quién o quiénes pudieron estar detrás de la operación. Un periódico afín al mandatario turco llegó incluso a afirmar que el levantamiento fue financiado por la CIA y dirigido por un general estadounidense retirado a través de un móvil desde Afganistán.

Hasta ahora, Erdogan había señalado a Gülen como instigador de la rebelión militar y solo de manera velada había dicho que Estados Unidos y sus aliados europeos podían haber conspirado para derrocarle.

Sin embargo, a medida que crecían las críticas a la purga masiva desatada tras el golpe, saldada con más 18.000 detenciones y 66.000 suspensiones o despidos de funcionarios, el presidente islamista ha ido elevando el tono contra sus socios de la OTAN, hasta el que sábado estalló con un sonoro: "Métanse en sus propios asuntos".

Llamativa fue la tardanza de los líderes europeos en reaccionar la noche del golpe, y solo llegó después de que el presidente norteamericano, Barack Obama, salió públicamente en defensa de la democracia en Turquía. Pocas horas antes, su secretario de Estado, John Kerry, de gira esos días por Europa, y conocida ya la noticia del alzamiento militar, se había limitado a decir: "Espero que haya paz, estabilidad y continuidad en Turquía". Nada sobre el mantenimiento en el poder de Erdogan, elegido en las urnas.

La purga continúa

En cualquier caso, la purga continúa. El Gobierno turco acordó ayer la clausura de todas las academias militares del país y la expulsión del Ejército de otros 1.389 soldados sospechosos de haber participado en el intento de golpe militar.

Según un decreto publicado en el boletín oficial, emitido bajo las competencias que otorga al Ejecutivo el estado de emergencia decretado el pasado día 20, han sido cerradas las academias, los centros de bachillerato militares y los institutos de suboficiales.

Además, la Academia de Medicina Militar de Gülhane pasa a estar controlada por el Ministerio de Sanidad.

El decreto dispone la creación de una Universidad de Defensa Nacional para la formación de oficiales, que dependerá del Ministerio de Defensa y cuyo rector será nombrado por el presidente del país entre tres candidatos propuestos por el Gobierno. Y los comandantes de las Fuerzas Armadas responderán directamente ante el ministro de Defensa.

Erdogan ha propuesto en varias ocasiones que el jefe del Estado Mayor y los servicios de inteligencia estén subordinados a partir de ahora a la Presidencia, y no al Gobierno, una reestructuración que necesitaría de una reforma constitucional.

Asimismo, el mandatario ha ordenado la incorporación de los viceprimeros ministros y los titulares de Justicia, Interior y Exteriores al Consejo Militar Supremo de Turquía, según consta también en el decreto publicado en el boletín oficial.

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