Trump se alista para el combate

El magnate gana la nominación republicana y se enfrentará a Clinton en el primer cara a cara en septiembre en Nueva York - "Trabajaré duro y nunca os decepcionaré", dice

21.07.2016 | 02:13
El líder republicano en el Senado, Mitch McConnell (en el centro), junto a otros representantes de su partido durante la convención de Cleveland (Ohio). // Reuters

La guerra de Donald Trump ha comenzado. La guerra contra el magnate, dentro de su partido y en caso de que fracase en noviembre, también.Durante la segunda jornada de la Convención Republicana que se celebra en Cleveland (Ohio) y que termina hoy, el multimillonario y showman televisivo recibió la aprobación de 1.725 delegados de los 2.472 con derecho a voto, un 69,8% del total. La segunda peor nominación desde la que Ford ganó a Reagan en 1976.

El candidato, desde Nueva York y vía Twitter, reaccionó a su nombramiento con un breve mensaje en el que declaró que "es un gran honor ser el nominado republicano a presidente de Estados Unidos". A lo que añadió: "¡Trabajaré duro y nunca os decepcionaré! ¡América primero!".

El ansia por evitar una tercera presidencia demócrata consecutiva tuvo más peso en la convención conservadora que el apoyo explícito al candidato.En los discursos, el nombre de Hillary Clinton, futura rival de Trump, fue pronunciado 96 veces y la inquina a la exsecretaria de Estado pudo más entre los compromisarios que la confianza que despierta el neoyorquino.

Quizás porque Trump ni siquiera es republicano: financió en el pasado a los demócratas, su vida privada se aleja de la moral religiosa de las bases del partido, se ha declarado en contra del libre comercio con China, y su discurso en política exterior fluctúa entre el militarismo -llegó a decir que él pondría al general Patton del siglo XXI al frente de la lucha contra el Estado Islámico- y el aislacionismo decimonónico, alejándose, así, de la ortodoxia que marcó las administraciones neoconservadoras desde los años ochenta del pasado siglo.

Uno de los republicanos más influyentes del partido, el presidente del Congreso, Paul Ryan, apenas citó a Trump en su intervención.Se dedicó a glosar la agenda tradicional, aquella con "ideas que funcionan de verdad, con libre mercado y libertad de elegir".

Además, acerca del polémico proyecto del magnate de construir un muro en la frontera con México contra los "espaldas mojadas", y sobre el que ha pivotado toda la campaña por la nominación, Ryan dijo que "tenemos que ver más allá de las clases o las etnias".

"Con cuatro años de Hillary tendremos cuatro años de escándalos, que siguen a los Clinton como moscas a la miel", aseguró también el líder de Senado, Mitch McConnell, que hasta ahora no se había mostrado cercano a Trump. Asimismo, afirmó que si logran ganar las elecciones, revocarán la reforma sanitaria de Barack Obama de 2010 y suspenderán los vetos del presidente demócrata a las propuestas legislativas del Congreso, dominado por los republicanos y, al mismo tiempo, que elegirán un reemplazo conservador para el Tribunal Supremo.

Antes de ganar la nominación, Trump dejó en la cuneta a otros 16 republicanos. En un año pasó de ser una anécdota que se había colado en la fiesta por el resquicio abierto por el fracaso del Tea Party, a condicionar el discurso de sus rivales y, finalmente, a humillarles como acostumbraba a hacer con los concursantes de su reality show "El aprendiz". Los republicanos, al menos, esperan que haga eso conClinton; si falla, estarán preparados. El primer debate será en Nueva York, el feudo de ambos, el 26 de septiembre.

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