03 de julio de 2016
03.07.2016

Matanza yihadista en un restaurante de Dacca frecuentado por extranjeros

Nueve italianos y siete japoneses caen en el ataque de Bangladesh, que el chef, un argentino, compara con una "película de terror"

03.07.2016 | 02:01
Una de las víctimas del asalto de Dacca, atendido en la calle. // Reuters

Los ataques yihadistas a occidentales, tanto en Europa como en África o Asia, se han convertido ya en un hecho casi cotidiano. Apenas 48 horas después de que el miércoles perdieran la vida 45 personas en un triple atentado terrorista contra el principal aeropuerto de Estambul, 28 personas, entre ellas nueve italianos y siete japoneses perdieron la vida entre el viernes por la noche y la madrugada de ayer, sábado, en el asalto a un restaurante situado en el corazón de Dacca, la capital de Bangladesh.

Reivindicado tanto por el Estado Islámico (EI) como por la rama de Al Qaeda en el subcontinente indio, el ataque fue lanzado a última hora del viernes por siete jóvenes provistos de granadas, pistolas, rifles y machetes, según fuentes oficiales y testigos.

En medio de una cascada de tiros y explosiones, Dacca vivió 12 horas de miedo, tensión y opacidad informativa mientras numerosos contingentes de diversos cuerpos de seguridad y tanquetas del Ejército se apostaban en torno al restaurante Holey, en el acomodado barrio de Gulshan.

Unos cien efectivos del Ejército y de otras fuerzas irrumpieron finalmente en el local con los primeros rayos de luz, hacia las 07.40 hora local (03.40 en España) y, poco después, la primera ministra bangladesí, Sheikh Hasina, comunicó a la nación que seis de los atacantes habían muerto y uno había sido capturado con vida.

Trece rehenes, de nacionalidad bangladesí, argentina, india, ceilandesa, italiana y japonesa, escaparon o fueron liberados durante el operativo, que sin embargo llegó demasiado tarde para otros 20 cautivos, acuchillados por los extremistas, según explicaron las autoridades locales.

El argentino Diego Rossini, chef del restaurante, aseguró a Efe haber vivido "una película de terror" de la que consiguió escapar después de esconderse. "Estaba sacando mis mesas y vi que caía alguien, que un tipo se desplomaba fuera por disparos. Di por hecho que eran terroristas", explicó Rossini. El chef añadió que subió a la terraza del local. "Subimos unas diez personas, pusimos muebles en la puerta. Pensamos que los terroristas matarían a los clientes y se irían, pero al rato notamos cómo empujaban la puerta, como si fuera una película de terror", relató.

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