Elecciones presidenciales

El voto por correo evita que Austria sea el primer país de la UE presidido por un ultra

El centro-izquierdista Van der Bellen promete una presidencia de consenso tras imponerse a Hofer por 31.026 votos en un país de 8,6 millones de habitantes

24.05.2016 | 02:12
Van der Bellen, tras su primer discurso como presidente electo. // Reuters

El ultraderechista Norbert Hofer se vio ayer privado de la Presidencia de Austria a causa del voto por correo. Tras imponerse provisionalmente en la segunda vuelta presidencial del domingo por un estrecho margen de 144.006 votos, Hofer vio cómo el escrutinio del voto por correspondencia colocó al centro-izquierdista Alexander van der Bellen, que concurrió como candidato de Los Verdes, 31.026 votos por delante de él. Austria, un país de 8,6 millones de habitantes, ha evitado así por apenas treinta mil votos convertirse en el primer país de la UE gobernado por un ultra.

"Por supuesto que hoy estoy triste. Me habría encantado haber podido velar por nuestro maravilloso país como presidente federal", indicó el político liberal (ultraderechista), de 45 años y representante del FPOE, en su cuenta de Facebook.

"Se ha hablado de las divisiones en este país, entre derecha e izquierda, entre la ciudad y el campo, entre los de arriba y los de abajo, entre jóvenes y viejos. Pero creo que se puede ver así: son dos mitades que forman Austria y una es igual de importante que la otra", dijo, por su parte, Van der Bellen, el presidente electo, poco después de confirmarse su triunfo de modo oficial.

El veterano economista de 72 años, intelectual de izquierdas y antiguo líder de Los Verdes, es consciente de la fractura política que estas elecciones han demostrado y por ello ha prometido ser un presidente de consenso y para todos los austríacos. De hecho, los buenos resultados de Hofer en la primera vuelta y el hundimiento de los dos partidos que forman la coalición gobernante (conservadores y socialdemócratas) provocó la dimisión del canciller, el socialdemócrata Werner Faymann.

Pese a que el cargo de presidente es eminentemente representativo, estos comicios han sido extremadamente importantes, no solo para Austria, sino también para Europa. Por un lado, han certificado las horas bajas de los grandes partidos tradicionales, el Popular y el Socialdemócrata, que se han disputado, y compartido, el poder los últimos 70 años.

Sensación de parálisis

Pese a que las cifras de empleo y el bienestar social en Austria siguen siendo muy destacables, entre muchos austríacos hay una sensación de parálisis política y de falta de respuesta a los miedos populares.

La creciente inestabilidad del mercado laboral, la reciente crisis de refugiados, que trajo a Austria a 90.000 solicitantes de asilo, y el temor a ser perdedores en la globalización han sido aprovechados, y alimentados, por los liberales de Hofer, cuya expectativa de voto ahora mismo para las legislativas de 2018 es del 30%.

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