Ataque en la capital de Europa

El Estado Islámico atenta en el aeropuerto y el metro de Bruselas y causa 34 muertos

-Los ataques, a cuatro días del arresto de Abdeslam que fue el cerebro de los ataques de París, dejan 200 heridos -Una tercera bomba no explotó en el aeródromo - Los yihadistas solo usaron cinturones explosivos

23.03.2016 | 04:55

Bruselas, la capital de la Europa comunitaria, fue blanco ayer de un doble atentado yihadista, reivindicado por el Estado Islámico (EI), que se saldó con al menos 34 muertos y dos centenares de heridos, muchos de ellos en estado muy grave o crítico. El terror yihadista eligió esta vez como dianas el aeropuerto internacional de Zaventem y la estación de metro de Maelbeek, situada muy cerca de la sede de las instituciones de la UE. En el aeropuerto, distante 11 kilómetros de la capital belga, murieron 14 personas a consecuencia de la explosión de dos bombas en la zona de salidas del aeródromo, una de ellas, al menos, activada por un suicida. Otras 20 personas perdieron la vida en Maelbeek, cuando un terrorista hizo detonar una bomba dentro del vagón de un convoy que permanecía detenido en el andén. La Policía no aclaró si se trataba de otro suicida o si el yihadista activó el explosivo a distancia.

Las tres explosiones se produjeron cuatro días después de la detención, en el distrito bruselense de Molenbeek, de Salah Abdeslam, el terrorista al que se considera el cerebro logístico de los ataques del pasado 13 de noviembre en París, que causaron 130 muertos. Abdeslam llevaba huido cuatro meses, y pudo esconderse durante todo o parte de ese tiempo en el barrio con mayor proporción de musulmanes de Bruselas, sin que las sucesivas operaciones lanzadas por la Policía belga para dar con él tuvieran éxito.

Según los expertos, Bélgica es, en proporción a su población total, y en proporción a su población de credo musulmán, el país del que han salido más yihadistas para combatir en Siria e Irak al calor de las conquistas territoriales del grupo terrorista Estado Islámico (EI).




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Tras los ataques, el Gobierno belga elevó la alerta antiterrorista al nivel máximo, el 4, el mismo que impuso entre los días 21 y 25 de noviembre del año pasado, cuando el primer ministro del país, Charles Michel, ya advirtió que la amenaza de atentado que se cernía sobre Bruselas era "creíble". Ayer, Michel reconoció: "Teníamos miedo a un ataque terrorista y es lo que ha ocurrido". Las autoridades no se privaron de recordar a la población que el nivel máximo de alerta significa que "continúa habiendo una amenaza real" de atentado, por lo que solicitaron "a todo el mundo que siga estando vigilante".

Las dos explosiones en el aeropuerto ocurrieron poco antes de las ocho de la mañana, y al menos una ellas fue obra de un terrorista suicida, reveló el fiscal general, Frédéric van Leeuw. Nada dijo sobre la segunda, aunque durante buena parte de la mañana se especuló con que esta segunda bomba pudiera haber estado alojada en el interior de una maleta, dado el alto número de heridos por metralla en las piernas que dejó el ataque del aeródromo.

Sí se sabe, sin embargo, que una de las bombas explotó cerca de los mostradores de la aerolínea Brussels Airlines y la otra en las inmediaciones de la compañía estadounidense American Airlines.

En Zaventem, la Policía belga halló después un fusil kalashnikov y un cinturón de explosivos sin detonar, al lado de los restos de un "kamikaze". Testigos presenciales dijeron haber oído gritos en árabe y disparos antes de las deflagraciones. Uno de los dos artefactos que explotaron contenía clavos.

La explosión en la estación de metro de Maelbeek ocurrió menos de hora y media después, hacia las 09.25, cuando un convoy estaba parado en el andén y otro llegaba en dirección contraria. Este segundo tren no se detuvo en la estación, sino más adelante, y sus ocupantes fueron evacuados a través de los túneles de la red de metro.

Una persona fue detenida en la estación de Midi, la más importante del suburbano bruselense, y durante algunas horas se temió que se hubiera registrado otra explosión en la de Schuman. Pero no fue así.

Asimismo, se informó de la evacuación del Palacio Real, situado, como las instituciones comunitarias, cerca de la estación de Maelbeek. En una zona próxima al palacio fue explosionado de forma controlada un artefacto sospechoso, y otro más, cerca de uno de los varios centros universitarios de la capital.

Aparte, fueron desalojadas también la central nuclear de Tihange, a unos 40 kilómetros de Bruselas, y la Torre Sur, el edificio más alto de la ciudad, tras el hallazgo de dos paquetes sospechosos en el aparcamiento.

Los edificios de las instituciones europeas más próximos a Maelbeek empezaron a ser evacuados a primera hora de la tarde "por motivos preventivos". Hasta entonces, los funcionarios de la UE habían quedado confinados en sus oficinas, con el nivel de alerta en naranja, a un paso del máximo (rojo).

El Parlamento Europeo, que se encuentra algo más alejado de la estación de metro, no fue evacuado, aunque sí se desaconsejó a sus trabajadores salir del edificio. El primer ministro ya había recomendado antes a la población de Bruselas no salir de casa, y la fiscalía había pedido a los periodistas no informar sobre elementos importantes de la investigación para que no resultara perjudicada.

En este clima, el doble atentado fue reivindicado por el EI. Según el grupo terrorista, sus "combatientes" llevaron a cabo "una serie de explosiones con cinturones explosivos y dispositivos" en "un aeropuerto" y "una céntrica estación de metro de la capital de Bélgica, un país que participa en la coalición internacional contra el Estado Islámico", puntualizó.

Y prosigue: "Los combatientes abrieron fuego en el interior del aeropuerto de Zaventem antes de que varios de ellos detonasen sus cinturones explosivos. Otro mártir detonó su cinturón explosivo en la estación de metro de Maelbeek. Los ataques han matado o herido a 230 personas".

Las cámaras de seguridad del aeropuerto captaron imágenes de tres personas empujando carritos de maletas que, según la Policía, pueden ser los tres terroristas implicados en las dos explosiones que provocaron el caos en la terminal de salidas.

Los investigadores buscaban "activamente" a uno de los tres hombres, el que aparece en la imagen con el rostro medio oculto por un sombrero, ante las sospechas de que pudiera haberse dado a la fuga, según informa la cadena pública RTBF y recoge "Europa Press". Difundieron su foto y pidieron colaboración a los ciudadanos, garantizándoles: "La discreción está asegurada".

Los otros dos sospechosos de atentar en Zaventem habrían fallecido en el doble atentado. Es decir, que ambos eran "kamikazes".

Pero las fuerzas de seguridad también buscaban a un segundo hombre, según la cadena pública flamenca VRT. Según esta fuente, se trataría del sospechoso de colocar la bomba en el interior del convoy atacado en la estación de Maelbeek. Que entonces no sería un "kamikaze". La Policía también habría hallado una bomba y una bandera del EI cerca de la estación de Schaerbeek.

Durante toda la mañana y primeras horas de la tarde, Bélgica permaneció aislada por tierra y aire. El aeropuerto fue cerrado y las llegadas y salidas canceladas, y se anunció que las instalaciones no reabrirán hasta mañana. También fue clausurada la red de metro y las líneas de los demás transportes públicos, y fue suspendida la actividad en colegios, institutos y universidades.

Francia cerró la frontera con Bélgica para trenes y coches. Los trenes Thalys de alta velocidad y la compañía Eurostar interrumpieron sus servicios pero reanudaron de forma limitada por la tarde Londres y Bruselas pasando por Lille.

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