Terrorismo

Así es el día a día en Raqqa, 'capital' del Estado Islámico

Dos mujeres sirias consiguen grabar con cámara oculta la vida en la ciudad, arriesgándose a ser ejecutadas

15.03.2016 | 17:00

Dos mujeres han conseguido grabar con una cámara oculta cómo es la vida en Raqqa, la ciudad del norte de Siria controlada por Estado Islámico desde 2013 y que desde entonces se ha convertido en la "capital" de la organización terrorista en ese país.

El vídeo, de trece minutos de duración y difundido por la cadena de televisión sueca 'Expressen', ha sido grabado por dos mujeres sirias a pesar de que corren el riesgo de ser lapidadas en el caso de ser descubiertas con la cámara. Las autoras del vídeo, a las que se les ha dado los nombres falsos de Om Omran y Om Mohammad, han declarado que han grabado estas imágenes porque quieren que el mundo sepa cómo es la vida bajo las reglas del Estado Islámico.

Om Omran y Om Mohammad aparecen por las calles de Raqqa vestidas con un niqab y se puede ver con claridad cómo se cruzan con varios hombres armados. Al comienzo del vídeo, entran a una tienda que vende productos de belleza e higiene donde hay envases de tinte para el pelo en los que las caras de las mujeres aparecen completamente pintadas para que no se puedan ver sus rasgos. Preguntado por la mujer si ha sido idea suya pintarlo, el dependiente admite que él mismo ha cubierto la cara de las mujeres que aparecen en las cajas.

Om Mohammad afirma que a todas las mujeres les gusta enseñar su rostro y declara: "Nosotras hemos perdido esa opción, hemos perdido nuestra feminidad".

Las mujeres ven sus libertades restringidas hasta el punto de que no pueden caminar solas por la calle, sólo si van acompañadas de un hombre u otra mujer, ni tampoco se les permite trabajar, ir al colegio o a la universidad. En el vídeo se puede observar también cómo mientras van las dos mujeres caminando, un hombre les llama la atención porque no llevan bien puesto el niqab.

Tras esto, montan en un taxi en el que se puede escuchar en la radio una oración que dice "nuestro Abu Bakr al-Baghdadi (califa del Estado Islámico), tú instilas miedo en el enemigo". El taxista asegura que podría haber "grandes problemas" si recoge a una mujer que va sola ya que el conductor sería castigado con 30 latigazos y la mujer también, declara.

La conversación continúa y el taxista cuenta cómo le obligaron a comprar un niqab para su hija, ya que no lo llevaba puesto. Según el conductor, las autoridades le dijeron que su hija debía ser castigada aplicándole la flagelación y él se opuso a que éstas fueran las que llevasen a cabo el castigo. Cuenta que le amenazaron con multarle y que él lo aceptó pero que no consintió que pegaran a su hija.

En la entrevista al diario sueco, una de las mujeres asegura que desea poder quitarse el niqab, vestir como lo hacía antes de que llegase el Estado Islámico a Siria y salir a la calle sin miedo y sin tener que ver armas en cualquier lugar. "Quiero vivir como yo quiera, comprar lo que yo quiera, salir sola, libre y sin tener un 'guardia' a mi lado. Nada importa más que la libertad", declara.

Ejecuciones públicas

Las ejecuciones en público no son algo inusual en territorio controlado por el Estado Islámico. Om Mohammad cuenta cómo fue cuando vio por primera vez una ejecución en plena calle: "Era la primera vez que veía algo así, fui allí porque la curiosidad es algo humano. Había un hombre joven sentado en el suelo y tras él los que le mataron, vestidos de negro. Cada uno de los ejecutores le disparó cuatro o cinco veces, murió y le decapitaron".

Mohammad da más detalles sobre la ejecución: "Cogieron la cabeza y la clavaron en un barrote en medio de la glorieta al-Na'im (lugar en Raqqa donde suelen tener lugar las ejecuciones)". La mujer asegura que en algunas ejecuciones incluso dejan el cadáver en la carretera y fuerzan a los coches que pasen sobre él.

En la grabación, las mujeres cuentan cómo son las ejecuciones en al-Na'im, un lugar en el que Om Omran dice sentir "miedo y terror". Según ellas, cuando la persona a la que castigan es una mujer, no dicen cuál es el delito que ha cometido y en el caso de que se trate de una lapidación, dejan que la gente lleve piedras para que participe en el acto.

El "gobernador" de la región, es el primero que inicia la lapidación y "si esta persona no lanza la primera piedra, los demás tampoco pueden lanzar. Una vez que este la ha tirado, los demás le siguen".

Otra de las ejecuciones que describe una de las autoras del vídeo y que puede verse en las imágenes, consistió en lanzar a un joven desde lo alto de un bloque de apartamentos a la calle, ya que según los ejecutores le acusaban de ser homosexual. Antes de esto, el hombre fue forzado a realizar un curso para aprender la ley islámica e incluso se le obligó a memorizar el Corán, pero ello no evitó que se llevara a cabo la ejecución, cuentan estas mujeres.

Tener un hijo fuera del matrimonio es considerado "impermisible" por la ley islámica y conlleva la lapidación. Las mujeres aseguran que por esta razón se realizan abortos clandestinos de manera que un grupo reúne pastillas "que cuestan mucho dinero" y que provocan la interrupción del embarazo. Se trata, dicen, de la única manera de salvar la vida en caso de quedarse embarazada de un hombre que no sea el marido.

Los extranjeros en Raqqa

Om Omran y Om Mohammad declaran que es fácil encontrarse a extranjeros en Siria ya que "muchos y muchas se han unido a las filas de Daesh". Aseguran que las mujeres extranjeras y europeas tienen un estatus más alto que las sirias en el Hisbah, que es la doctrina islámica.

En las imágenes grabadas puede verse uno de los distritos en los que residían las clases altas antes de la guerra. Se puede apreciar un mejor estado de los edificios en este lugar que contrastan con otros numerosos edificios y locales de la ciudad que se encuentran abandonados, en ruinas o completamente destrozados.

En los apartamentos de este barrio residen ahora los combatientes extranjeros que se han unido al Estado Islámico que provienen de lugares como Europa, Arabia Saudí, Afganistán o Kazajistán. Según las mujeres, cuando el grupo islámico tomó el control de la ciudad, obligó a los antiguos residentes de estos apartamentos a abandonar sus casas.

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