AGENCIAS - DUBLÍN
Los Hermanos Cristianos, la orden católica más denunciada en el informe del pasado mayo sobre abusos sexuales a menores en Irlanda, anunciaron ayer que destinarán 161 millones de euros para indemnizar a las víctimas.
Aquel documento, conocido como "Informe Ryan", conmocionó a este país al revelar que miles de menores fueron objeto de abusos sexuales y torturas físicas y psíquicas en instituciones estatales regentadas por religiosos durante casi 70 años.
Ante la presión social, las 18 órdenes citadas en el informe se vieron obligadas a renegociar con el Gobierno un pacto firmado en 2002 que les concedía inmunidad económica al fijar el máximo de sus indemnizaciones en sólo 127 millones de euros.
Factura astronómica
Esa cantidad cubre sólo una pequeña parte de la factura final, pues se sabe que el plan de compensaciones para las víctimas asciende a 1.300 millones de euros y que la mayoría de este desembolso iba a salir de las arcas del Estado.
En un comunicado, los "Hermanos Cristianos" indican que han aumentado en 34 millones de euros su anterior contribución, hasta los 161 millones, lo que representa, según los religiosos, el 67 por ciento del valor de su patrimonio en Irlanda.
La orden donará 30 millones de euros a un fondo gubernamental y destinará cuatro más a programas que ofrecen ayuda psicológica a las víctimas de los abusos.
Como estaba previsto, los "Hermanos Cristianos" trasferirán también varias instalaciones deportivas y de recreo, valoradas en 127 millones de euros, a un fondo gestionado por el Estado y el Edmund Rice Schools Trust (ERST).
Según la nota, estas donaciones y las efectuadas desde 1996 por la congregación elevan a 190 millones la cifra total de su contribución al plan de indemnización.
"Vergüenza y pena"
"Los incrementos detallados son consecuencia del reconocimiento por los Hermanos Cristianos de la vergüenza y pena causados por las revelaciones del Informe Ryan. Sabemos y lamentamos que nada de lo que digamos o hagamos hará que las víctimas de abusos olviden el pasado", dice el texto.
"Las decisiones tomadas -agrega el comunicado- para reconocer nuestra obligación moral hacia los supervivientes del abuso y hacia la gente de Irlanda serán reflejo de nuestra disposición para colaborar plenamente en crear una nueva realidad en el cuidado de los menores."
Un total de 450 personas han presentado acusaciones de abusos sexuales contra ex sacerdotes de la diócesis de Dublín, por hechos sucedidos desde 1940.