AGENCIAS - BERLÍN/BRUSELAS
La canciller alemana, Angela Merkel, reconoció ayer que la elección del primer ministro belga Herman Van Rompuy como primer presidente estable de la UE y de la británica Catherine Ashton para el cargo de alta representante de Política Exterior, ambos considerados políticos de bajo perfil, tuvo como objetivo evitar controversias.
La "razón abrumadora" de su nombramiento fue la búsqueda del consenso y conseguir el apoyo de los 27 países miembros, dijo Merkel en Berlín. La jefa del gobierno germano señaló que "siempre se puede elegir entre la controversia y quizá entonces por un perfil reconocible exteriormente, o el intento de mantener esta Europa unida".
Toda la prensa internacional coincidió ayer en criticar, con mayor o menor dureza, el bajo perfil y la "inexperiencia" de las dos personas designadas por los líderes comunitarios para elevar la visibilidad de Europa y representarlos ante Washington, Moscú o Pekín.
Merkel y Nicolas Sarkozy, los dos padrinos decisivos de Van Rompuy, rogaron, sin embargo, que se les dé a ambos una oportunidad. El presidente francés llegó a predecir que algunos "se van a llevar una sorpresa". Refiriéndose al primer ministro belga, Sarkozy señaló que puede ser, incluso, "una de las personalidades más fuertes" en torno a la mesa del Consejo Europeo.
Menos amable con Van Rompuy fue Turquía. Los medios turcos acogieron con pesimismo su elección para el cargo de primer primer presidente estable de la UE. A pesar de que el nuevo mandatario se ha comprometido a ser "imparcial", la mayoría de los diarios turcos recordó ayer las palabras de Van Rompuy en 2004 en las que se declaró contrario a la adhesión de Turquía a la UE, una posibilidad a la que también se oponen sus padrinos, París y Berlín.
Y Ashton hubo de salir en su propia defensa. Reconoció que había otros candidatos que podrían haber hecho un buen papel, pero aseguró que demostrará que está capacitada para el cargo. "En los próximos meses y años pretendo demostrar que soy la mejor persona para el puesto", dijo a la BBC.
Entre tanto, los principales partidos políticos de Bélgica se comprometieron ayer a que la sustitución de Van Rompuy sea rápida y no degenere en crisis. Van Rompuy ha logrado calmar con su talante moderado las turbulentas aguas de la política belga durante los 11 meses que lleva en el cargo, por lo que su marcha a la UE ha generado temores de que el país pueda volver a caer en las disputas entre flamencos y valones (francófonos).
De esta forma, parece asegurado el retorno de Yves Leterme, antecesor en el puesto y correligionario de Van Rompuy (ambos son flamencos democristianos), después de que la oposición que le habían manifestado muchos partidos en las últimas semanas ha bajado ostensiblemente.
La elección de Van Rompuy por la UE ha despertado sentimientos encontrados de orgullo y tristeza en la clase política belga, ya que pierde a un hombre que logró traer la calma y la normalidad a un país en permanente crisis política.