EFE - BRUSELAS
La falta de acuerdo es total en la UE ante la cumbre extraordinaria de hoy en Bruselas, de la que debería salir el nombre del primer presidente estable de la historia de la UE y el del nuevo jefe de la diplomacia, cuyas competencias se refuerzan, según el Tratado de Lisboa, que entrará en vigor el próximo día 1.
Ante semejante panorama, el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, cuyo país ocupa la presidencia semestral de la UE, amenazó ayer con elegir ambos cargos por mayoría cualificada si persiste el desacuerdo.
"Quiero dejar una cosa clara: si es necesario, se votará al presidente del Consejo por mayoría cualificada, y el Alto Representante, que también se puede votar por mayoría cualificada, debe ser aceptado además por José Manuel Durao Barroso (presidente de la Comisión Europea) y por el Parlamento Europeo», dijo Reinfeldt en rueda de prensa en Estocolmo.
El primer ministro sueco explicó que los últimos cuatro días laborables y "algunas noches" los ha dedicado a hablar con el resto de líderes europeos, que, según destacó, no son fáciles de localizar. "Son personas que tienen otras cosas que hacer además de hablar conmigo", bromeó. Anoche, Reinfeldt tenía previsto concluir una "segunda ronda completa" de contactos.
El primer ministro sueco admitió que los dos cargos que han de elegirse "están vinculados", porque es necesario respetar una serie de "equilibrios", de familias políticas y geográficas. Reinfeldt admitió que no sabe si será posible lograr una decisión en la cumbre extraordinaria de hoy. "Puede llevarnos unas cuantas horas, puede llevarnos toda la noche, ya ha ocurrido antes en la historia europea", apuntó.
Hasta ahora se daba por hecho que el presidente sería un conservador (PPE, mayoritario en la Eurocámara) y que un socialista sucedería a Javier Solana como jefe de la diplomacia. Además, ninguno de los gobiernos de los grandes estados miembros, salvo el británico –que mantiene su numantina defensa del ex primer ministro Tony Blair pese al rechazo que suscita incluso en los socialistas–, han presentado candidatos para el cargo de presidente, lo que ha llevado a pensar que el puesto se estaba reservando a un dirigente de un país "mediano" o "pequeño". De hecho, tres primeros ministros del Benelux, democristianos los tres, encabezaban las quinielas: el belga Herman Van Rompuy, el holandés Jan Peter Balkenende, y el representante de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker.
Sin embargo, en los últimos días los pronósticos se han abierto mucho y, además, el creciente clamor para que los máximos líderes –hombres en una proporción de 24 a 3– tengan en cuenta también a las mujeres eleva todavía más el suspense.
Y es que no menos de veinte nombres figuran en las quinielas oficiosas para la elección del primer presidente estable europeo y del poderoso alto representante de política exterior. Entre los citados anteriormente también hay que tener en cuenta a Vaira Vike-Freiberga, ex presidenta conservadora de Letonia; Mary Robinson, primera mujer presidenta de Irlanda (1990-1997), o Martti Ahtisaari, ex presidente de Finlandia.