MACARENA VIDAL - WASHINGTON
A falta de unos días de su esperada visita a China, Barack Obama sigue tendiendo puentes con el gigante asiático. El presidente de Estados Unidos aseguró ayer que el ascenso de una China "fuerte y próspera" no representa una amenaza, sino una oportunidad para su país. En un discurso ofrecido en Tokio, en el que repasó las relaciones de su país en Asia, Obama quiso acallar los recelos que suscita en EE UU el crecimiento de la potencia comunista y que existen en China hacia la posibilidad de que Washington quiera limitar su expansión.
Así, Obama aseguró que quiere una "cooperación pragmática" con China y no buscará "limitar" su crecimiento. "El ascenso de una China fuerte y próspera puede ser una fuente de fortaleza para la comunidad de naciones", indicó Obama, que dio la bienvenida a "los esfuerzos chinos por desempeñar un mayor papel en el escenario mundial". No obstante, matizó que los dos países "no van a estar de acuerdo cada vez". Un ejemplo es la cuestión de los derechos humanos, donde aseguró que EE UU defenderá los "valores fundamentales" como el respeto a la religión y las culturas de los pueblos.
Obama hizo estas declaraciones en la madrugada del sábado (hora española) en Tokio, la última etapa de su visita a Japón, desde donde partió a Singapur para participar en la reunión de los diez países de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean).
En el discurso del viernes en Tokio, Obama quiso poner en relieve el papel de Washington en la región, donde la influencia de Pekín es cada vez más palpable y el liderazgo de EEUU atraviesa por horas bajas. Ante una audiencia compuesta por representantes de la vida política, económica y cultural japonesa, el líder estadounidense hizo una mención especial a Corea del Norte y su programa nuclear, destacando que EE UU "no se acobardará ante las amenazas" de Pyongyang, a la que instó a volver a la mesa de negociaciones.
Otra dictadura asiática, Birmania, fue también objeto de demandas por parte del presidente estadounidense, que exigió la puesta en libertad de la líder de la oposición, Aun Sang Suu Kyi. Obama recordó que su país ha puesto en marcha una nueva estrategia hacia Rangún, que ahora combinará las sanciones con el desarrollo de un diálogo.
Con todo, la visita de Obama a China es el aspecto que ha generado más expectativas de la gira asiática del jefe de la Casa Blanca. La reunión entre el presidente chino, Hu Jintao, y Obama –su tercer encuentro bilateral–, es vista por los analistas políticos del gigante asiático con optimismo, pero también con gran prudencia debido a las grandes diferencias que enfrentan a las dos potencias. En el plano social, la llegada del primer presidente afroamericano a China ha revolucionado a los jóvenes chinos hasta el punto de que las autoridades han tenido que prohibir la venta de souvenirs de "Obamao", una silueta del presidente estadounidense emulando al comunista Mao Zedong, para evitar "herir sensibilidades".