EFE - MOSCÚ
El presidente ruso, Dmitri Medvédev, expresó ayer la necesidad de lanzar una profunda modernización económica del país para dejar de vivir de las rentas heredadas de la extinta Unión Soviética. "No hemos logrado abandonar la estructura primitiva de nuestra economía y la humillante dependencia de las materias primas", admitió el líder ruso al presentar en el Kremlin su mensaje anual sobre el estado de la nación.
Medvédev subrayó que "el prestigio de la patria y el bienestar nacional no pueden basarse indefinidamente en los logros del pasado", la ya inexistente URSS, de la que Rusia heredó desde la industria del gas y petróleo hasta las tecnologías espaciales y las armas nucleares. El jefe del Kremlin resaltó que "la costumbre de vivir a costa de las exportaciones frena el desarrollo innovador" de la economía rusa, que "resultó más afectada que otras por la crisis financiera global" y que sigue siendo "poco competitiva". El líder ruso criticó así implícitamente a su antecesor en el Kremlin y actual primer ministro, Vladímir Putin, que no consiguió iniciar la modernización del país en sus ocho años de "vacas gordas".