EFE - TEGUCIGALPA
El Gobierno golpista de Honduras levantó ayer el toque de queda en Tegucigalpa y abrió los cuatro aeropuertos internacionales del país. Mientras, el depuesto presidente, Manuel Zelaya, refugiado con unas decenas de fieles en la Embajada de Brasil, en la capital, está "desesperado" por la falta de alimentos, según el embajador de Honduras en Panamá, Juan Alfaro Posadas.
El Ejecutivo de Roberto Micheletti anunció que acepta una misión integrada por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, y el vicepresidente de Panamá, Juan Carlos Varela, a sugerencia del ex presidente de EE UU Jimmy Carter, para dialogar sobre la crisis. A cambio, aplaza la visita de una misión de cancilleres de la OEA, cuyos embajadores, igual que los de la UE, volverán a Honduras. Una segunda persona murió ayer en los disturbios entre la Policía y partidarios de Zelaya.