AGENCIAS - NUEVA YORK
El presidente norteamericano, Barack Obama, lanzó ayer en la ONU un llamamiento apremiante para abrir "una nueva era de cooperación" contra los desafíos internacionales y se declaró dispuesto a actuar «de modo valiente y colectivo».
En su estreno ante la Asamblea General de la ONU, Obama aseguró: "Defenderé los intereses de mi país y de mi pueblo y no pediré disculpas por ello, pero es mi firme creencia que en los tiempos que vivimos los intereses de nuestros países y nuestros pueblos son, más que nunca, comunes".
"Ha llegado la hora de adoptar una nueva era de acercamiento basado en los intereses y el respeto mutuos, y esta tarea debe empezar ya", sostuvo, al tiempo que criticó duramente que la ONU se haya convertido "a menudo en un foro para sembrar la discordia en vez de buscar puntos de acuerdo".
El presidente estadounidense expresó la voluntad de su país de recuperar el multilateralismo y añadió que ha "buscado, de palabra y obra, una nueva era de acercamiento al mundo", pero puntualizó que no puede resolver por sí solo los problemas globales. "Ha llegado el momento de que todos nosotros adoptemos la parte de responsabilidad que nos toca para una respuesta global a desafíos globales", sentenció.
Para Obama, la cooperación debe tener cuatro pilares: la no proliferación, la promoción de la paz y la seguridad, la preservación del planeta y una economía global que dé oportunidades a todos.
Acerca de la lucha contra el cambio climático, sostuvo que "los días en que EE UU arrastraba los pies se han acabado".
"Debemos detener la expansión de las armas nucleares y buscar la meta de un mundo sin ellas", afirmó, antes de lanzar una advertencia a los regímenes de Irán y Corea del Norte, que se encaminan "por una peligrosa senda" y, de seguir así, "tendrán que rendir cuentas".
Asimismo, "seguiré buscando una paz justa y duradera entre Israel, Palestina y el mundo árabe", anunció.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien abrió el debate de la Asamblea, reclamó que los países pobres y en desarrollo tengan más poder en las instituciones multilaterales. Así, dijo, el Consejo de Seguridad, en el que Brasil reclama un asiento permanente, no puede seguir funcionando con la misma estructura impuesta tras la II Guerra Mundial. Y lanzó duros reproches a los países ricos por no afrontar la reforma del FMI y el Banco Mundial.