MACARENA VIDAL - WASHINGTON
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó ayer que su Gobierno no ha fijado aún un plazo para la salida de las tropas estadounidenses en Afganistán, y que no tomará una decisión al respecto por conveniencia política.
Obama concedió entrevistas a cinco cadenas televisivas que fueron transmitidas y en las que, ante todo, defendió su polémica propuesta de reforma sanitaria, pero también abordó asuntos como la guerra en Afganistán, que lleva ya ocho años y sin visos de terminar.
"No tengo un plazo para la retirada" de las tropas, dijo Obama en un programa de la cadena CNN, aunque también afirmó que no cree en "ocupaciones indefinidas en otros países". En un programa de la cadena NBC, el mandatario estadounidense se mostró escéptico sobre el envío de más tropas a Afganistán.
"Hasta no estar satisfecho de que tenemos la estrategia correcta, no estaré enviando más hombres o mujeres allá, más de lo que ya tenemos", dijo Obama.
"No me interesa estar en Afganistán sólo por estar en Afganistán... o por enviar de alguna manera el mensaje de que EE UU se quedará allí" mientras dure el conflicto, dijo Obama, para quien la guerra en Afganistán es sólo uno de los retos en el frente internacional.
Obama dijo que el objetivo final de la estrategia y el envío de tropas a Afganistán debe ser derrotar a Al Qaeda, y reiteró que "haremos lo que se requiera para proteger al pueblo estadounidense".
Por otra parte, en el programa de CNN, Obama consideró que la captura del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, dependerá en parte de que EE UU tenga muy definida la estrategia militar en Afganistán algo que, a su juicio, no sucedió con el gobierno de George W. Bush.
A comienzos de este año, el mandatario estadounidense ordenó el envío de 21.000 soldados a Afganistán, lo que aumenta la presencia militar estadounidense en ese país a 68.000.
Por otra parte, Obama afronta una semana decisiva para su política exterior, en la que hará su primera visita a la ONU, tratará de dar un nuevo impulso al proceso de paz en Oriente Medio y presidirá la cumbre del G-20.
Tras unas semanas centrado en la reforma sanitaria de EE UU, Obama tendrá que pelear asuntos como el cambio climático, la proliferación nuclear o la regulación financiera. Una atención especial se destinará a las reuniones que mantendrá el martes con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el líder palestino, Mahmud Abás, para tratar de relanzar el proceso de paz en Oriente Medio.
El programa nuclear iraní también acaparará la atención. EE UU presiona a Irán para que acepte la oferta de diálogo del Grupo de los Seis, compuesto por EE UU, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, tiene previsto participar en una reunión ministerial del G6 esta semana.