EFE - ROMA
El empresario italiano Giampaolo Tarantini, quien supuestamente llevaba prostitutas de lujo a las fiestas del primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, aseguró ayer desde la cárcel de Bari, donde se encuentra tras ser detenido este viernes, que no tenía ninguna intención de huir de Italia. "No quería huir, no tenía ninguna intención de ir a Túnez ni de transferir mis intereses a otro lado", dijo Tarantini en unas declaraciones que transmitió ayer a la prensa su abogado, Nicola Quaranta.
El empresario, al que se investiga también por una supuesta trama de concesiones ilegales a cambio de sobornos y por una supuesta inducción a la prostitución, fue detenido el viernes en el aeropuerto de Bari (sureste de Italia) bajo la acusación de tráfico de drogas.
La autoridades judiciales de la ciudad italiana habían ordenado su detención al considerar que existía riesgo de fuga, en particular a Túnez, y de alteración de las pruebas sobre las que se está llevando a cabo la investigación, en la que hay otros tres indagados: Alessandro Mannarini, Stefano Iacovelli y Massimiliano Verdoscia.
"Tarantini está sorprendido porque, en su estado, es incomprensible hacer hipótesis sobre un peligro de fuga y sobre la alteración de las pruebas porque él nunca ha contactado ni intentado contactar con ninguno de los investigados en este asunto", afirmó ayer Quaranta.
Por su parte, el ministro italiano de Administraciones Públicas, Renato Brunetta, aseguró ayer que en Italia "existe cierta élite irresponsable que está preparando un auténtico y verdadero golpe de Estado". Durante un congreso del gobernante partido Pueblo de la Libertad en la localidad de Cortina d´Ampezzo (noreste de Italia), el ministro habló de la actual situación de la izquierda política en su país, a la que propuso liberarse de la influencia de cierta elite que les rodea, como la burocrática o la editorial.