JUAN RAMÓN PEÑA - MÉXICO
No obstante, el intento de Josmar Flores de advertir personalmente al presidente Felipe Calderón de una supuesta inminente catástrofe en forma de gigantesco terremoto acabó, por el momento, en el hangar de la Policía Federal y a la espera de un examen psiquiátrico.
"Viene un terremoto como nunca antes lo ha habido", dijo cuando fue presentado ante la prensa, esposado, sonriente, enérgico, ataviado con una camisa blanca.
Flores, de 44 años, es un hombre de manos grandes que dice ser un pastor religioso recuperado por Dios hace 17 años cuando, alcohólico y drogadicto, estaba a punto de poner fin a su propia vida. "Me iba a electrocutar porque pensé que no podía cambiar, primero me reía de los hombres que hablaban de Dios, hasta que un día al borde del suicidio pensé ´¿y si fuera real?´", narró enfervorizado.
En Youtube se pueden ver varios vídeos con sus temas musicales inspirados en la religión -algunos de los cuales regaló a la tripulación del avión- y otro en el que habla de su conversión, se hace notar que fue sicario, y en él demuestra su habilidad con la pistola, disparando a tres monedas en el Cañón del Sumidero de Chiapas, además de hacer una impresionante exhibición de su dominio de los "nunchakus" (un arma de artes marciales). También se le puede escuchar cantando un corrido y un tema cristiano.
El secuestrador, según confesó, tomó conciencia en pleno vuelo de que la fecha, día 9 del mes 9 de un año acabado en 9, leída al revés, como mandan los cánones satánicos, daba como resultado 666, el número asociado al Anticristo. Y, pasada una hora de vuelo, sacó sus latas de zumo y comenzó su cometido.
Intentó obligar al piloto a dar siete vueltas en torno del aeropuerto de Ciudad de México, a donde se dirigía el vuelo, pero al no poder entrar en la cabina no le fue posible.
La aeronave descendió, y tras una negociación en la que insistía en hablar con Calderón, fue sometido por las fuerzas federales de seguridad.