EFE
En un informe de unas once páginas, la empresa especializada en asuntos de inteligencia global STRATFOR indicó que, de hecho, en los últimos años, militares de grupos extremistas han recurrido al uso de artefactos explosivos y coche-bombas para atacar hoteles y otros objetivos.
Desde los atentados de 2001 en EEUU y ante el aumento de la seguridad en instalaciones militares y gubernamentales, "los militantes han dirigido su atención a objetivos más fáciles y vulnerables, en particular los hoteles", dijo la empresa, con sede en Texas.
"Al atacar un hotel internacional en una ciudad principal, los militantes pueden lograr el mismo tipo de mensaje contra Occidente que si atacaran una embajada. Los hoteles con frecuencia están repletos de empresarios, diplomáticos y funcionarios de inteligencia de Occidente", dijo el informe titulado "Amenaza militante contra los hoteles".
El número de ataques contra hoteles se ha más que duplicado desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, en comparación con los ocho años que le precedieron, mientras que el número de muertes y heridos por culpa de esos ataques se ha incrementado por seis en ese mismo período (1993 a 2001), según el informe.
Según STRATFOR, grupos como Al Qaeda han evolucionado de una organización altamente centralizada con "metas globales" a un "modelo amorfo de franquicias regionales con metas locales y un fuerte apoyo de las bases".
Esa transformación, añade el análisis, ha permitido el surgimiento de grupos locales menos profesionales con menos capacitación y fondos que, aunque incapaces de atacar grandes objetivos, pueden atacar objetivos más "blandos" como los hoteles.
Es que los hoteles son la "quintaesencia" de objetivos relativamente fáciles: ocupan un lugar fijo, tienen mínimos perímetros de vigilancia del tránsito de vehículos y personas y, junto con sus actividades diarias, crean las condiciones perfectas para ocultar los planes y preparativos de los extremistas.
El informe cita como ejemplos, entre otros, ataques contra hoteles en Amman (Jordania) y Sharm el-Sheikh (Egipto) en 2005, los ocurridos en Mombai (India) en noviembre de 2008 y en Yakarta en julio pasado.
El método más recurrido para atacar hoteles, indicó el informe de STRATFOR, es el uso de artefactos explosivos caseros, ya sea lanzados con un automóvil, plantados con anterioridad o portados por un militante suicida en un sitio público.
El cambio de estrategia y táctica no necesariamente significa que estos grupos no representen un peligro a la seguridad ciudadana, advirtió el informe, publicado en la página "www.stratfor.com".
La empresa afirma que aunque en general los propietarios y gerentes de los hoteles se han mostrado renuentes a adoptar mayores medidas de seguridad que puedan causar mayores costos e inconveniencia para los clientes.
Sin embargo, la empresa recomienda que los hoteles primero evalúen los riegos a un ataque y tomen medidas como la contratación y mayor visibilidad de guardias de seguridad, el uso de cámaras de vigilancia o barreras de cemento, como maceteros, para impedir el paso de vehículos.