TERESA BOUZA - WASHINGTON
Decenas de miles de personas acudieron a dar el último adiós al senador Ted Kennedy y expresar así su consideración a su trabajo, ayer ante el ataúd en el que reposan sus restos mortales, en la Biblioteca Presidencial JFK, en Boston. La enorme afluencia de visitantes obligó a la biblioteca a ampliar la hora de cierre del velatorio hasta bien entrada la madrugada.
Las muestras de afecto hacia este miembro de una poderosa dinastía política al que se le recuerda, no obstante, como un "hombre del pueblo", continúan hoy. El senador afirmó que "la causa" de su vida era lograr la cobertura médica universal en EEUU, dedicó en parte su carrera a favorecer a los enfermos y discapacitados, los inmigrantes y refugiados y los pobres.
Esa rica trayectoria es la que busca recordar su familia, que quiso que el velatorio fuera una celebración y no un lamento.
De ahí que el funeral privado que se celebró anoche se haya bautizado con el nombre de "Celebración de una vida".
Le seguirá hoy un funeral, en la Basílica Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Boston. Está previsto que el presidente de EEUU, Barack Obama, pronuncie el discurso de alabanza.