ADRIANA FLORES - ATENAS
Unas 17.000 hectáreas calcinadas y 150 viviendas destruidas son los datos oficiales de los incendios que mantienen en jaque a Atenas por cuarta jornada consecutiva, en un día en que los fuertes vientos dificultaron las tareas de extinción.
A media tarde, la brigadas de bomberos que desde hace cuatro días trabajan sin descanso habían logrado controlar el foco más cercano a la ciudad, a unos 20 kilómetros al noroeste, aunque el fuerte viento volvió a reavivar las llamas poco después.
El riesgo de que este fuego se reproduzca obligará a disponer un fuerte retén de guardia en un perímetro de 40 kilómetros alrededor del monte Pendelis, informaron los bomberos.
Sin embargo, la principal preocupación está en el foco sin control situado a 60 kilómetros de la capital griega y donde las llamas ya han llegado al balneario de Porto Germeno.
La situación en esta zona es tan delicada que las autoridades han pedido a los habitantes que abandonen sus casas, al tiempo que la Marina ha preparado tres embarcaciones para evacuar a la población "si fuera necesario al caer la noche", anunció el portavoz del Gobierno griego, Evangelos Antonaros.
Este foco, iniciado en el monte Kitharona, mantiene en vilo a los equipos anti-incendios, debido a los fuertes vientos de hasta 70 kilómetros por hora.
Las rachas de viento restaron a los equipos en tierra la valiosa ayuda de los aviones cisterna, que no pudieron despegar durante la mañana, por lo que sólo helicópteros cisterna lucharon contra el fuego desde el aire durante buena parte del día.
El Gobierno español anunció ayer que dos aviones Canadair 415 de la Fuerza Aérea Española han partido hacia Grecia para unirse a las aeronaves francesas e italianas que ya colaboran en las labores de extinción.
Turquía y Chipre también han enviado aviones cisterna, para unirse a los que ya están operando y a los 900 soldados y bomberos que luchan contra el fuego al noroeste de Atenas.
Desde el Gobierno griego se reconoció ayer que la situación es "seria y difícil" debido al viento, mientras que la oposición y los ecologistas acusaron al Ejecutivo conservador de falta de prevención y de no disponer de un plan efectivo para combatir los incendios.
De momento, las autoridades no han facilitado datos oficiales de heridos, aunque los medios locales informaron de que un bombero sufrió lesiones en un pie y de que varias personas fueron atendidas en hospitales por problemas respiratorios.