EFE - KABUL/WASHINGTON
Al menos cuatro insurgentes, un policía y un soldado murieron ayer durante el transcurso de un ataque de los talibanes contra varios edificios oficiales de la provincia afgana de Logar, fronteriza con la región de Kabul, según informó ayer una fuente oficial.
El portavoz del gobernador de Logar, Dir Mohamed Darwish, explicó que un grupo de cuatro insurgentes asaltó por la mañana un edificio donde se hallaba un puesto policial de Puli Alam, capital de la provincia, momento en el que acabaron con la vida de un policía.
Desde este complejo, los integristas dispararon contra la oficina del gobernador y la comisaría de la ciudad. Según el portavoz, las fuerzas de seguridad rodearon entonces el edificio y abatieron a todos los insurgentes que se habían atrincherado, aunque un soldado afgano murió también durante el tiroteo, que duró varias horas.
La comandancia estadounidense, en un comunicado difundido antes de que acabara el asalto, aseguró que tropas de la OTAN acudieron al lugar de los hechos para apoyar a las fuerzas de seguridad afganas y dieron atención médica a un niño que resultó herido.
Según el mando militar de EEUU, en el edificio donde se habían atrincherado los insurgentes se hallaban explosivos preparados para ser detonados por control remoto.
Por otro lado, los talibanes han ganado terreno en Afganistán, donde están avanzando desde sus bastiones tradicionales en el sur hacia áreas del norte y del oeste en las que antes había cierta estabilidad, según advirtió el mando militar de EEUU en ese país.
El general Stanley McChrystal, que dirige las tropas estadounidenses en Afganistán y la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), afirmó que los talibanes "son un enemigo muy agresivo ahora mismo" y han ganado "impulso".