EFE - BAGDAD
En la jornada más violenta que vive Irak en las últimas tres semanas, 29 personas murieron ayer y más de cien resultaron heridas por una cadena de atentados que se cebó en fieles chiíes que acaban de cumplir con sus oraciones del viernes. Fueron cinco las bombas que estallaron cuando los fieles salían de las mezquitas de Bagdad y de sus alrededores, en una operación que parecía estar coordinada y que ha manchado de sangre lugares sagrados de los chiíes, que son mayoría en este país.
Fuentes del Ministerio del Interior señalaron que el mayor número de muertos se produjo a las afueras de la mezquita de Al Sharufi, en el barrio de Al Shab (noreste de Bagdad), donde perecieron 23 personas y 110 resultaron heridas. En ese lugar hizo explosión un coche-bomba y, aunque inicialmente se había dicho que todas las víctimas fueron por la bomba, al parecer cinco personas murieron por disparos de la policía.