EFE - PEKÍN
El Gobierno chino aseguró ayer que los disturbios del pasado domingo en Urumqi fueron actos premeditados llevados a cabo por musulmanes uigures, entre los que se hallaban "activistas separatistas" que recibieron entrenamiento de Al Qaeda y otras organizaciones terroristas internacionales. Según explicó en rueda de prensa el portavoz de turno del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Qin Gang, Pekín lucha contra fuerzas "extremistas, separatistas y terroristas" formadas en el extranjero.
Sin embargo, Qin recordó que los enfrentamientos entre musulmanes uigures y chinos de la etnia han en la región de Xinjiang, que han causado un mínimo de 156 muertos, son "un asunto totalmente interno de China", por lo que descartó que cualquier organismo internacional tome parte en el conflicto. El portavoz chino respondió así a la propuesta de Turquía -país con fuertes lazos con los uigures- de llevar el conflicto al Consejo de Seguridad de la ONU.
"Los incidentes del 5 de julio son actos de violencia criminal premeditados, destinados a sabotear la unidad nacional y la solidaridad étnica del país", agregó. Por ello, dijo, China tomará duras medidas contra los agresores".
Por su parte, el presidente chino Hu Jintao, en sus primeras declaraciones después del temprano retorno desde la cumbre del G-8 en Italia, aseguró que la estabilidad de Xinjiang es "la tarea más importante y apremiante". El máximo mandatario chino presidió en Pekín una reunión del Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista, que trató exclusivamente de las revueltas de Xinjiang.