OTR/PRESS - NUEVA YORK
Unos 4.000 soldados estadounidenses, respaldados por helicópteros armados, iniciaron ayer lo que se ha bautizado como "Operación Janjar" en el valle del río Helmand, en el suroeste de Afganistán, que busca devolver esta zona, hasta ahora bastión de los talibanes y del cultivo de opio, al control de Kabul. Según los responsables militares norteamericanos, hasta el momento los marines se han encontrado poca resistencia.
Por otra parte, un soldado estadounidense fue capturado por insurgentes en el este de Afganistán, según el capitán del Ejército Elisabeth Mathias, quien añadió que el militar llevaba desaparecido desde el pasado martes. Mathias indicó que el Ejército está utilizando "todos los recursos para encontrarle y proporcionar un regreso".
La ofensiva estadounidense, que ha llevado meses de planificación y en la que participan uos 600 militares afganos, es la mayor por parte del cuerpo de marines desde la invasión de Faluya, en Irak, en 2004, y supone la primera desde que el Pentágono envió efectivos adicionales a Afganistán en el marco de la nueva estrategia diseñada por el presidente estadounidense, Barack Obama. Igualmente, es la primera operación de envergadura del nuevo comandante militar norteamericano en el país, general Stanley McChrystal, quien asumió el cargo a mediados de junio. La operación en Helmand y en otros bastiones talibanes "está yendo bastante bien hasta ahora", explicó el coronel Eric Mellenger, el oficial de operaciones de la Segunda Brigada Expedicionaria de Marines, que lleva a cabo la operación.
Según los comandantes de los marines, sus hombres sólo se han encontrado una pequeña resistencia por parte de los insurgentes durante su avance desde primeras horas de la mañana en el valle, donde se llevan a cabo patrullas. De acuerdo con el "Washington Post", algunas unidades sufrieron disparos por armas ligeras y una compañía fue atacada por granadas propulsadas por cohetes. Hasta el momento sólo un marine ha fallecido en los combates.
Un batallón de marines entró en el distrito de Nawa, al sur de la capital provincial de Helmand, Lashkar Gah, mientras que otro batallón tomó posiciones en el distrito de Garmser, más al sur. La misión, el primer ensayo a gran escala de la nueva estrategia estadounidense para Afganistán, tiene como objetivos iniciales dos distritos desde hace tiempo bastión de los talibanes, pese a las operaciones llevadas a cabor por las fuerzas británicas desplegadas en el marco de la fuerza de la OTAN en esta provincia en los últimos tres años.
Los comandantes del cuerpo de marines habían afirmado antes de lanzarse la operación que esperaban poca oposición por parte de los talibanes en la fase inicial, pero advierten de que los ataques probablemente irán en aumento una vez los efectivos entren en las localidades y tomen posiciones, de ahí el que se les haya recomendado prepararse para atentados suicidas o emboscadas.
Los marines han recibido instrucciones una vez lleguen a sus localidades y aldeas designadas de construir y vivir en pequeños asentamientos entre la población local. Según el comandante de la brigada implicada, general Lawrence D. Nicholson, sus hombres centrarán sus esfuerzos en proteger a los civiles de los talibanes y a restaurar los servicios gubernamentales en lugar de llevar a cabo operaciones contra los insurgentes.