EFE - WASHINGTON/LONDRES
El presidente de EE UU, Barack Obama, se declaró ayer "escandalizado" por la represión contra los manifestantes en Irán y expresó su condena "enérgica" de las acciones "injustas" contra ellos. "Estados Unidos y la comunidad internacional están consternados y escandalizados por las amenazas, palizas y encarcelamientos de los últimos días", dijo Obama en una rueda de prensa en la Casa Blanca, su primera en solitario desde hace casi dos meses.
"Condeno enérgicamente estas acciones injustas", afirmó el presidente, que ha sido criticado en Estados Unidos por no adoptar una posición más dura frente al régimen iraní. En una declaración con la que inició la rueda de prensa, Obama emitió las palabras más enérgicas hasta ahora sobre la crisis en Irán.
El presidente afirmó que miembros del Gobierno iraní acusan a Estados Unidos de instigar las protestas sobre el resultado de las elecciones como una forma de evitar el debate sobre el futuro del país. "Estas acusaciones son claramente falsas y absurdas. Son un intento obvio de distraer a la gente sobre lo que está pasando de verdad dentro de las fronteras de Irán", dijo Obama.
"El pueblo iraní tiene el derecho universal de reunión y de libre expresión", afirmó el presidente. "Si el Gobierno iraní quiere el respeto de la comunidad internacional, debe respetar esos derechos y prestar atención a la voluntad de su propio pueblo", añadió.
Los manifestantes ponen en duda el resultado de las elecciones, que según la versión oficial dieron una victoria clara al actual presidente Ahmadineyad.
Por otra parte, el Gobierno británico va a expulsar a dos diplomáticos iraníes en respuesta a la decisión de Teherán de echar a dos representantes británicos, según anunció ayer el primer ministro, Gordon Brown, en su intervención ante la Cámara de los Comunes. Para Brown, la decisión del Gobierno iraní "carece de fundamento", por lo que subrayó su "decepción" acerca de que Teherán haya puesto a Londres en esta situación.
Asimismo, agentes secretos iraníes intentaron detener y expulsar del país a la periodista española de Radio Francia Internacional (RFI) Aída Palau, enviada especial para cubrir las recientes elecciones presidenciales, según relató ayer la reportera. Tras cinco días en Irán, Palau recibió el pasado viernes la visita en su hotel de seis agentes que amenazaron con detenerla e intentaron expulsarla del país, aunque la mediación diplomática española logró impedirlo.
En el mismo sentido, las autoridades iraníes confirmaron ayer la detención de un periodista griego del periódico estadounidense "The Washington Times", aunque no dijeron si el motivo es que está acusado de "actividades ilegales", como aseguraba un amigo suyo.