L.M. PASCUAL - PARÍS
La investigación sobre el accidente del Airbus que se cayó al Atlántico el 1 de junio con 228 ocupantes a bordo se centra en la búsqueda de las cajas negras del aparato, perdidas en algún lugar del océano, según informó ayer la Oficina de Investigación y Análisis francesa.
Encontrarlas aparece ahora como un elemento clave para conocer las circunstancias en las que el AF447 se precipitó contra el mar, por lo que se han puesto en esta tarea importantes medios materiales y humanos.
La labor no parece fácil. Se trata de encontrar la señal sonora que generan los emisores con los que están equipados las cajas negras y que no es muy superior al ruido que produce un pequeño martilleo contra el suelo.
Para localizarlo, dos remolcadores galos fueron equipados con potentes "hidrófonos" prestados por el Pentágono que, suspendidos en cables de 6 kilómetros de largo, intentan acercarse lo más posible al fondo del mar y para evitar las distorsiones acústicas de la superficie. A ellos se suman los radares del submarino nuclear francés "Emeurade".
Durante al menos 30 días desde el accidente, emitirán esa pequeña señal sonora. Después "las esperanzas de encontrar las cajas negras y el avión se reducirán mucho". El tiempo apremia. Brasil recuperó ayer el cadáver 50 de los 228 pasajeros del avión.