EFE - WASHINGTON
El presidente, Barack Obama, pidió ayer a la Asociación de Médicos de EEUU su apoyo para la reforma sanitaria que prevé impulsar, y afirmó que el actual sistema "es una bomba de relojería" para el presupuesto y "una amenaza" para la economía. En un discurso en Chicago ante esta poderosa organización, formada por 250.000 médicos, Obama afirmó que la reforma "no es un lujo sino una necesidad".
Si no se actúa ahora, dijo, el gasto sanitario consumirá en una década la quinta parte de lo que ganen los estadounidense, y en tres décadas el gasto será equivalente a un tercio de los salarios. El mandatario explicó que EEUU vive una paradoja, pues gasta más de 2 billones de dólares al año en Salud, casi el 50 por ciento más por persona que el siguiente país más caro, y sin embargo, cuenta con un mayor número de ciudadanos sin cobertura médica.
"El coste de nuestro sistema de salud es una amenaza para nuestra economía. Es una carga que va en aumento para nuestras familias y empresas. Es una bomba de relojería para el presupuesto federal. Y es insostenible para EEUU", señaló.
Obama dijo que el sistema es inviable para las familias, para los médicos y también para las empresas, dado que más de un tercio de los pequeños negocios han visto disminuidos sus beneficios y un tercio ha dejado de cubrir el seguro de salud a sus empleados desde principios de los años 90.