alberto masegosa Jerusalén
La ministra de Exteriores y candidata a la jefatura del Gobierno, Tzipi Livni, recomendó ayer al presidente de Israel, Simón Peres, el adelanto de las elecciones generales ante la imposibilidad de formar un nuevo ejecutivo.
Así se lo comunicó Livni a Peres en una reunión entre ambos en la residencia del jefe del Estado en Jerusalén tras fracasar un último intento de mediación de la presidenta del Parlamento, Dalia Itzik, para renovar la actual coalición gubernamental.
En la entrevista, retransmitida en directo por la televisión local, Livni aseguró que "he hecho todo lo posible" para integrar un nuevo ejecutivo pero advirtió de que "llegar a un acuerdo no es cuestión de tiempo, sino de principios e ideales".
"Si lo creyera posible (el logro de un acuerdo) hubiera agotado el plazo de tiempo", dijo en referencia a que aún tenía por delante una semana para intentar formar gobierno. "No estoy dispuesta a hipotecar la estabilidad de la economía y la aspiración a otro tipo de política", precisó. Livni aludía así a las exigencias del partido ultra ortodoxo Shas de prestar más ayudas a las familias numerosas -el grueso de su electorado-, y de no negociar el estatus de Jerusalén, en cuya parte este los palestinos exigen establecer la capital de su estado.
El rechazo de esas condiciones ha sido la razón de que los ultraortodoxos hicieran fracasar la formación de un nuevo gabinete, al no sumarse a la coalición que la ministra había planteado junto a su formación Kadima y los laboristas.
La celebración de elecciones anticipadas -presumiblemente en febrero o marzo- queda ahora en manos del presidente israelí, que tiene tres días de plazo para consultar la decisión con los trece partidos representados en el Parlamento (Knesset).
En caso de que no encuentre entre esas formaciones un líder que asuma la tarea de formar gobierno -algo más que probable-, Peres convocará elecciones, lo que abriría un compás de espera en la escena política israelí y en la negociación con los palestinos.
Según las últimas encuestas, el centrista Kadima de Livni y el conservador Likud de Benjamin Netanyahu parten como los partidos favoritos para alzarse con el triunfo, con un estrechísimo margen entre ambos que pudiera decidir el futuro del proceso de paz.