08 de febrero de 2018
08.02.2018
Nuevo apresamiento en aguas australes

La armadora del buque de Marín admite que entró en Argentina, pero por un fallo del GPS

-Las autoridades del país verificaron el mal funcionamiento de uno de ellos ya en puerto -Pesmar busca un acuerdo para liberar el barco, que se sitúa en menos de 300.000 euros

08.02.2018 | 04:55
Autoridades argentinas hablando con la tripulación a bordo del barco en Comodoro Rivadavia. // ADN Sur

Pesquerías Marinenses, la armadora dueña del buque de Marín retenido en Argentina, reconoce que el barco pudo entrar en aguas del país sudamericano, pero que lo hizo por un fallo de uno de los tres GPS que lleva a bordo. Según la defensa legal de la firma, las autoridades locales "verificaron" in situ el mal funcionamiento de uno de ellos cuando el barco llegó al puerto de Comodoro Rivadavia, donde está retenido desde el pasado lunes. Allí probaron los sistemas de posicionamiento del barco: dos de ellos situaban al buque en el muelle, mientras que el otro, el que da la posición en el mapa al capitán, lo hacía más lejos. Esta es la estrategia de defensa que tiene la armadora, que busca reducir la sanción a través de un acuerdo con la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura del Gobierno argentino, que se podría situar entre los 300.000 y los 350.000 dólares (244.000 y 285.000 euros al cambio actual).

Alberto Penelas, socio director de la firma especializada en temas marítimos Amya Abogados, se encarga de la defensa del Playa Pesmar Uno a través de su oficina en Buenos Aires. Explica que "pese a que el capitán sigue insistiendo en que no entró en aguas argentinas", hay un período de "dos horas" en el que "podrían estar dentro de las 200 millas" de la zona económica exclusiva (ZEE) del país de acuerdo a la caja azul del buque. "Todo apunta a un error en el GPS, una pequeña desviación que lo sitúa 0,4 millas dentro", comenta. En el momento del arresto desde la Prefectura Naval Argentina (PNA) se comunicó al capitán del buque, Antonio Rosales Cedeira, que se encontraba 800 metros dentro de sus aguas. En la transcripción de aquella conversación publicada por FARO el pasado martes, el capitán alegaba que los datos de la PNA no coincidían con los suyos: "Si a usted le da así, pero a mí no...", dijo entonces. "Él vio a la patrullera y ni se inmutó porque estaba seguro de que estaban en aguas internacionales", comenta el abogado.

Sanción

Pese a que la entrada en aguas argentinas se pudo producir por un fallo técnico, "no es eximente de sanción", ya que el barco sí habría entrado en la ZEE argentina. Por este motivo, la multa sigue existiendo, aunque se espera que sea menor al máximo estipulado por la ley (400.000 euros) debido a los motivos alegados por la armadora. "Estamos negociando la pronta liberación del buque. El expediente está yendo rápido", apunta Alberto Penelas.

Sobre las 320 toneladas que lleva a bordo y su posible decomiso, la defensa del Playa Pesmar Uno está intentando salvarla. Para ello tienen que demostrar que las capturas no fueron realizadas dentro de la ZEE del país sudamericano. Al menos, en parte. Para ello contarán con la ayuda del diario electrónico de a bordo (DEA), con el que pueden demostrar las capturas en aguas internacionales por los datos enviados a Madrid.

Por otro lado, la autoridad portuaria de Comodoro Rivadavia dio un plazo de 10 días para encontrar una solución, como publicó el medio local El Patagónico. Favio Cambareri, administrador del puerto, dice que el Playa Pesmar Uno obstaculiza el uso de las instalaciones, en las que los 34 tripulantes -13 gallegos- pueden moverse con libertad.

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