13 de septiembre de 2017
13.09.2017
VIII Conferencia Mundial del Atún

Tailandia desafía a la conserva gallega y aspira a vender atún sin pagar aranceles

Los impuestos a la importación de la Unión Europea son del 24% y confían en eliminarlos a largo plazo - La industria reclama en Vigo estándares en materia de derechos laborales

13.09.2017 | 08:16
De izq. a dcha., el director de banca de empresas de Abanca, Víctor Casal; la ministra de Pesca de Ecuador, Ana Katuska Drouet; la conselleira do Mar, Rosa Quintana; el presidente de Anfaco, Jesús M. Alonso Escurís; el ministro de Pesca de Costa de Marfil, Kovena Kouassi Adjoumani; y el secretario general de Anfaco, Juan Manuel Vieites. // R. Grobas

El sector conservero gallego ha tenido que hacer frente en los últimos años a la irrupción de nuevos actores procedentes del sudeste asiático, catapultados por su proximidad a la materia prima y unos costes laborales inferiores que han encumbrado a Tailandia como el mayor productor de conservas de atún a nivel mundial. En torno a la irrupción de estos nuevos competidores giró ayer una de las ponencias de la VIII Conferencia Mundial del Atún, celebrada en Vigo. Antonio Sánchez, director comercial de la tailandesa SPA International Food Group, sacó a la palestra uno de los mayores anhelos de la industria conservera del país: la reducción de la carga arancelaria con la que se topan en la Unión Europea. Se trata de unas de las aspiraciones históricas del país asiático, aunque Sánchez prevé que esta se produzca a largo plazo. "No veo ahora mismo en el horizonte a corto plazo esta posibilidad" resaltó.

Es una de las reivindicaciones de la industria tailandesa, que espera que la rebaja de los aranceles actuales del 24% permitan incrementar su cuota de mercado en el Viejo Continente. Y es que el encarecimiento de sus productos al entrar en territorio comunitario es uno de los factores que está provocando que su grado de penetración sea inferior al de otras regiones. Por volumen de importaciones, Estados Unidos (98.000 toneladas) y Oriente Medio (85.000) superan con holgura las 58.000 toneladas de la UE, según detalla Sánchez.

Las denuncias

Las barreras arancelarias provocan que la industria del sudeste asiático se deje por el camino una de sus mayores ventajas competitivas: unos costes de producción más reducidos que permiten ofrecer precios más bajos. Sobre los motivos que se encuentran detrás de estos menores gastos de fabricación sobrevuela la eterna sospecha de las condiciones laborales en las que se encuentran los empleados en la región, algo que, además, se abordó durante la primera jornada de la Conferencia. Sánchez salió al paso de esas sospechas justificando que todos los trabajadores se encuentran "amparados por la Seguridad Social del país" y que "no es cierto" que los salarios sean 20 veces menores a los de la industria conservera española. "De ser así, los sueldos aquí serían superiores a los 5.000 euros al mes y no es el caso". Esta cuestión merece, según Anthony R. Lazazzara, director de Sostenibilidad Pesquera y de Compras de Pescado de Thai Union Europe, de "crear un estándar común para el sector en salarios, derechos laborales y condiciones de higiene".

Por otro lado se abordó la posible irrupción de África como otro de los grandes actores en el sector. Jacques Brulhet, Consejero del Presidente de Tuna Overseas Group, puso de manifiesto la importancia que tendrá África para el consumo, ya que "aglutinará la cuarta parte de la población mundial en 2050". A ello se une su papel como productor que, según el ministro de Pesca de Costa de Marfil, Kovena Kouassi Adjoumani, "convierten al puerto de Abidjan [la capital] en el duodécimo mayor exportador de atún del mundo".

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