16 de mayo de 2017
16.05.2017

El incendio del atunero "Campolibre Alai" se debió a un fallo en un tubo de combustible

- El marinero de Combarro José López sufrió graves quemaduras en el siniestro - El buque se hundió en 2015 en el océano Índico y su tripulación fue rescatada

16.05.2017 | 01:55

La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim) cree que el incendio y posterior naufragio en 2015 del atunero Campolibre Alai, en el que un marinero de Combarro (Poio) sufrió quemaduras graves, se debió a un "aflojamiento" o "rotura" de un conducto de combustible de la bomba de inyección de un cilindro. Esto provocó una mezcla explosiva de aire y combustible que acabó deflagrando al entrar en contacto con una fuente de calor y creando una vía de agua.

Según la Ciaim, dependiente del Ministerio de Fomento, el buque estaba a la venta por su armadora, Echebastar, y sufrió el incendio cuando dos hombres de otra compañía extranjera estaban a bordo para valorar el estado del buque. El suceso tuvo lugar a 330 millas al norte de las islas Seychelles.

Fue en aquel momento cuando se rompió o aflojó el tubo de combustible, que "se pudo producir a consecuencia de fatiga de material, sobreapriete, vibraciones, etc.". En aquel momento, el engrasador de guardia, el vecino de Poio José López, localizó la fuga y utilizó un trapo que llevaba encima para intentar taparla cuanto antes. Esto provocó que su ropa se impregnara de combustible. En aquel momento se dirigió al teléfono más cercado para avisar al puente, justo cuando la explosión le sorprendió. López se vio envuelto en la oscuridad al quedarse sin luz la sala de máquinas y se vio atosigado por la humareda, que le impedía respirar. "Conteniendo a duras penas las respiración, sosteniendo con la boca la linterna que solía llevar consigo habitualmente y palpando el entorno", López consiguió llegar a una puerta que daba acceso al parque de pesca. Allí "pudo por fin respirar justo al límite de sus fuerzas" hasta que se encontró con el jefe de máquinas, que se aseguró de que el herido llegar al puente.

Una vez comprobada la vía de agua y que el hundimiento era inevitable, los 35 tripulantes abandonó el buque a bordo de la panga para posteriormente ser rescatados por otro atunero que se encontraba en las inmediaciones, el Playa de Anzoras. Llevados a Seychelles, José López pasó 15 días en el hospital antes de ser trasladado a España en un avión medicalizado.

La Ciaim explica en su informe que tuvieron dificultades para conocer el estado del barco, ya que tan solo unos días antes la sede de Echebastar también sufrió un incendio que destruyó datos del atunero. Además, señalaron que lo ideal hubiera sido apagar el motor cuanto antes, para disminuir las posibilidades de explosión.

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