Dos pescadores de Rianxo salvan la vida tras chocar con una batea y caer al mar

Uno de los náufragos logró sacar del agua al otro cuando ya empezaba a presentar síntomas de hipotermia -El accidente fue a medianoche

08.05.2016 | 02:06
La "Nuevo Nelson" (izq.), atracada ayer en uno de los pantalanes del muelle de Rianxo. // Iñaki Abella

Dos pescadores de Rianxo, Cesáreo V.V., de 55 años, y su sobrino Miguel R.V., de 41, vivieron la pasada madrugada una de las experiencias más duras de sus vidas. Habían salido a pescar, y cuando regresaban a tierra chocaron contra una batea y cayeron al mar. Por fortuna para ellos, uno logró salir del agua y subir a la plataforma contra la que habían colisionado.

Fue él quien logró sacar a su compañero cuando éste ya empezaba a presentar síntomas preocupantes de hipotermia. Tiempo después fueron rescatados por un barco del "xeito" (el mismo arte de pesca de los accidentados), que había salido a buscarles al ver que tardaban. Ambos se encuentran bien, aunque el patrón sufrió un fuerte golpe en una pierna por el que acudió al Hospital de Barbanza.

Los dos marineros salieron sobre las 22.00 horas del puerto de Rianxo a bordo de la Nuevo Nelson, una planeadora de unos seis metros de eslora. Iban a pescar sardina, y se dirigieron a la zona central de la ría de Arousa, a un punto conocido por la flota como O Chazo, y que es aproximadamente por donde pasan los barcos mercantes.

Fuentes consultadas explican que hacia medianoche empezaron a recoger los aparejos, puesto que ya se les hacía tarde. La subasta de sardina en Rianxo se hace entre las 12.00 de la noche y la 1.30 horas de la madrugada, y al Nuevo Nelson todavía le quedaban unos 20 minutos de navegación.

De modo que el tripulante se colocó en la proa de la embarcación para preparar el pescado que poco después querían descargar en el muelle. Su tío, un veterano pescador, encendió los motores y arrancó. Fuentes próximas a los dos pescadores explican que en un momento dado el tripulante que estaba en proa alertó al patrón de la cercanía de una batea, pero que cuando éste quiso reaccionar ya era demasiado tarde, y el casco de la planeadora chocó contra la plataforma mejillonera.

Los dos hombres se fueron al agua, mientras que la lancha siguió dando vueltas alrededor de ellos y moviéndose hasta que unos minutos después se apagó sola. Para entonces, el más joven de la pareja había logrado ponerse a salvo subiéndose a la batea contra la que habían chocado.

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