Tragedia en la ría de Vigo

Un marinero de Cangas muere al volcar su lancha en Cabo Home y otro se salva al alcanzar la costa

El fallecido es Marcelo Santos Martínez, de 49 años, y patrón de la planeadora "Rebeca" -Fue evacuado en helicóptero y falleció en Guixar -El segundo tripulante es Raúl Lagoa, que pudo llegar a tierra y resultó herido leve

07.05.2016 | 08:15
La planeadora "Rebeca", varada entre las rocas de Cabo Home tras el siniestro. // Gonzalo Núñez

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El mar aún no ha devuelto los cuerpos de Borja Alonso y de Filipe Manuel de Brito, desaparecidos a finales de enero en Cíes, y ya se ha cobrado una nueva vida. El marinero cangués Marcelo Santos Martínez, de 49 años, falleció ayer al volcar con la embarción Rebeca enfrente de Cabo Home, en un lugar conocido como Cú do Lobo. Aunque fue evacuado en helicóptero, los intentos de salvar su vida resultaron infructuosos. Su compañero, Raúl Lagoa, de unos 35 años, pudo salvarse tras llegar a nado hasta las rocas y desde allí alcanzar los senderos de la costa. Fue trasladado por la Guardia Civil de Cangas al punto de atención continuada (PAC) del Centro de Saúde de Cangas, de donde salió por su propio pie y con una herida en la frente.

El suceso ocurrió alrededor de las 9.15 horas y todo indica que la causa del mismo fue un golpe de mar. Marcelo Santos habría intentado "aproar" la planeadora para hacer frente a la ola que se les echaba encima, pero la fuerza de la misma volcó la embarcación, según manifestaron desde tierra las personas que dieron la alerta. A las 10.02 horas, el helicóptero Pesca I logró localizar y recuperar el cuerpo de Marcelo Santos, que se hallaba en situación de parada cardiorrespiratoria. Los esfuerzos para reanimarlo resultaron baldíos y poco después de las 11.15 horas Salvamento Marítimo confirmaba su fallecimiento en Guixar, a donde había sido trasladado.




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El lugar en el que ocurrió el naufragio está situado en lo que se puede considerar el comienzo de la Costa da Vela, desde el sur, muy cerca del conocido como "faro blanco de Cabo Home", que es el situado más al norte de los tres que hay en esa zona. Los compañeros de Marcelo Santos y de Raúl Lagoa en la cofradía de Cangas coinciden en señalar que se trata de un lugar "traicionero" y muy peligroso en condiciones como las de ayer. "Tuvieron que entrar en un momento de remanso, que estaba calmo. Pero el problema es que hay muy poco fondo y si llega un golpe de mar te encuentras con una ola de metro y medio encima de ti", explicaban entre otros el patrón mayor cangués, Francisco Javier Costa, que mostraba su pesar por la muerte del marinero.

El fallecido era un hombre muy conocido en Cangas, vecino del lugar de Santo Domingo, en A Pedreira, casado y con dos hijas. Sus compañeros en la cofradía destacan que llevaba toda su vida trabajando en el mundo del mar y que tenía una gran experiencia. Se dedicaba principalmente al marisqueo a flote y al arte de la nasa de la nécora cuando estaba abierta. "Conocía muy bien el interior de la ría, pero esa zona en la que entraron es muy distinta y traicionera", explicaban en el puerto cangués.

Los tripulantes del Rebeca estaban ayer trabajando en la pesca de lubina o robaliza, una especie muy apreciada y que se captura con caña en zonas de rompiente. Entre la flota canguesa apuntan que hace poco tiempo que esta embarcación se dedicaba a este arte y eso pudo influir en el fatal accidente de ayer. "En esta época del año, debido a las corrientes, se forma una barrera de arena y el mar rompe en otro lado, separado de donde lo hace habitualmente, e igual con eso no cuentan muchos marineros", explicaba ayer a FARO un familiar de uno de los accidentados.

El primer barco que llegó a la zona del accidente fue el Arelis, que también tiene su base en Cangas. Este barco del pulpo estaba a apenas media milla y de repente su tripulación dejó de ver al Rebeca, por lo que decidió acercarse a ver qué había ocurrido. Al llegar a la zona divisaron a Raúl Lagoa subiendo ya por la costa y solicitando ayuda. El Arelis pidió por radio la colaboración del Rocío 7, otra embarcación de Cangas que faenaba en el lugar. La primera embarcación de salvamento que llegó a la zona fue el remolcador María Pita de Salvamento Marítimo, que se encontraba en las cercanías. Aunque se llegó a bajar una zodiac, resultaba imposible acercarse al lugar del accidente, pese a que por momentos se veía el cuerpo flotando de Marcelo Santos. "Cualquiera que entrase en la zona también volcaba", afirmaban marineros y los vigilantes que estaban en tierra.

Ante esta situación, desde el María Pita se solicitó la intervención del helicóptero Pesca I, que llegó al lugar al filo de las 10.00 horas y gracias a las indicaciones de los marineros localizó enseguida el cuerpo de Marcelo Santos. Un rescatador se descolgó hasta la zona y pudo recuperar al hombre. De inmediato se puso rumbo a Bouzas, aunque la falta de visibilidad impidió tomar tierra en este lugar y el Pesca I se dirigió hacia Guixar. Marcelo Santos se hallaba en situación de parada cardiorrespiratoria y las maniobras para reanimarle resultaron inútiles. Poco antes de que se confirmase su fallecimiento su compañero salía por su propio pie del centro de salud de Cangas, visiblemente afectado y declinó hacer manifestaciones. Tras llegar a la costa, el hombre había sido evacuado en un todoterreno de la Guardia Civil ante la imposibilidad de la ambulancia de llegar hasta el lugar en el que se encontraba.

Hoy está previsto que se le realice la autopsia al marinero fallecido y, en principio, se baraja que su entierro sea mañana domingo.

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