La presencia de toxinas mantiene en vilo al sector bateeiro de la ría de Pontevedra

La campaña navideña de los mejilloneros de Bueu y Aldán, en riesgo

30.11.2015 | 02:17
Barcos bateeiros amarrados, ayer, en el puerto de Bueu. // S. Álvarez

La navidad de este año tiene expectativas poco halagüeñas para la acuicultura y parte del sector del marisqueo de la ría de Pontevedra, especialmente en Bueu. Los elevados índices de toxina ponen en peligro la campaña del sector del mejillón, con todos los polígonos cerrados y con pocas esperanzas de apertura a pesar de que la toxicidad en el agua descendió de manera considerable en los últimos días. Los presagios sobre la vieira, un recurso que se pudo recuperar el año pasado después de casi dos décadas de cierre, son incluso más pesimistas. Las últimas analíticas han dado resultados con índices en torno a los 300 miligramos de ácido domoico, cuando el límite máximo autorizado es de 20.

El sector bateeiro buenense vive una situación radicalmente contrapuesta a la de 2014, un año que resulto excepcional porque los mejilloneros pudieron trabajar desde finales de octubre. Las analíticas del Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño (Intecmar) indican que la toxina en el agua sufrió una fuerte bajada en las dos últimas semanas, pero ahora queda lo más difícil: que el mejillón depure esa carga de biotoxinas. "Haría falta un cambio meteorológico, con al menos un par de semanas de mal tiempo y vientos del norte", coinciden al señalar varios bateeiros del puerto de Bueu. Todo ello con las debidas cautelas. "A estas alturas ya no sabemos lo que es bueno y lo que no. El año pasado también hubo bastante buen tiempo a estas alturas, con el agua caliente y se pudo trabajar desde octubre", argumentan otros.

La sensación generalizada es que las posibilidades de que los polígonos abran en los próximos días son muy escasas. Una de las tres zonas de producción situadas en aguas de Bueu, la Bueu A2 [la más cercana a Agrelo] permanece cerrada desde el 19 de marzo. Las otras dos al menos tuvieron una breve tregua durante el verano, al igual que uno de los parques bateeiros de la vecina ría de Aldán. Mejor suerte hubo en Combarro, donde hubo aperturas hasta mediados de octubre e incluso principios de este mes de noviembre.

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