La UE fija un máximo de descartes del 5% y el sector califica la reforma de ´ocasión perdida´

Damanaki valora el acuerdo como un "paso histórico" y reclama fondos para poder aplicar las medidas - El nuevo modelo supone un cambio "radical" en la gestión pesquera

31.05.2013 | 08:50
Flota de altura en el puerto de Vigo. // Ricardo Grobas
Flota de altura en el puerto de Vigo. // Ricardo Grobas

Siguiendo la tradición de los grandes acuerdos pesqueros comunitarios, el "definitivo" sobre la reforma de la nueva Política Pesquera Común (PPC) se logró a altas horas de la madrugada de ayer en Bruselas para satisfacción de sus protagonistas -Comisión Europea, Parlamento Europeo y presidencia irlandesa de turno la UE-, que en los días previos ya se habían encontrado en siete ocasiones en busca del acuerdo que pone fin a más de dos años de negociaciones y tensiones.

El nuevo modelo de gestión pesquera supondrá un cambio "radical", al tiempo que "viable y realista", según la valoración del ministro irlandés de Pesca, Simon Coveney, coordinador de las negociaciones. Para la flota gallega, especialmente para la que opera en Gran Sol o la de litoral, en cambio, la reforma se presenta como una amenaza que, auguran, va a reducir su actividad y tampoco soluciona la raíz de su problema, que no es otro que la escasez de cuotas derivada de que se mantenga el criterio por el que se reparten.

Uno de los elementos clave de esta reforma es poner fin a los descartes pesqueros -capturas devueltas al mar-, que la comisaria de Pesca, Maria Damanaki, pretendió en un primer momento prohibir total e inmediatamente, aunque finalmente se permitirá un margen mínimo que se reducirá del 7 al 5% en cuatro años, hasta 2019. Estas excepciones, sin embargo, se aplicarán en casos probados de daño económico o social a la comunidad y requerirá "el permiso de la Comisión", que deberá solicitar el Estado interesado.

El acuerdo político cerrado en la madrugada de ayer recoge también una cierta flexibilidad en el logro del objetivo del Rendimiento Máximo Sostenible (RMS), es decir, el tope de pesca aceptable para no comprometer la viabilidad de los recursos. Así, se establece ese objetivo para 2015 para pelágicos y "cuando sea posible" y en 2020, en todos los casos. Además, la representante del Europarlamento en las negociaciones, la socialista alemana, Ulrike Rodust, admitió que han "cedido" aunque se atiende su petición de que los niveles de biomasa de los stocks sean tenidos en cuenta junto al factor de la mortalidad a la hora de calcular el RMS. Además, se ha pedido que en el reparto de posibilidades de pesca entre los Estados atiendan a la flota artesanal, "la que más empleos crea y la que pesca de manera sostenible", según Rodust. A cambio, los eurodiputados consiguen concesiones para reforzar la transparencia y las medidas de control para garantizar que la flota europea cumple todos los compromisos, también en aguas de terceros países.

La comisaria Damanaki destacó, por su parte, esa dimensión exterior de la reforma porque obliga a que todos los acuerdos pesqueros que negocie la UE con terceros países deban cumplir el Derecho Internacional, lo que implica que ganen peso cuestiones como el respeto de los Derechos Humanos. La comisaria defendió el acuerdo como un "paso histórico" porque modifica drásticamente la forma de pescar de los europeos y ofrece una política "abierta y flexible para el futuro". Toca ahora ponerla en práctica, indicó, para lo que "debemos redoblar esfuerzos y ayudar al sector a ajustarse a los cambios. Espero que tengamos un presupuesto a la altura"

Coveney dijo que la reforma es "un nuevo modelo para los próximos diez años, que es radical y aplicable". "Los ecologistas pueden estar felices", señaló.

El acuerdo deja aún "aspectos técnicos pendientes", según Coveney, que serán pulidos en próximas semanas. Estos trabajos y el texto oficial del acuerdo retrasarán, quizás a julio, la ratificación formal necesaria por parte del Consejo y de la Eurocámara.

El acuerdo fue recibido con satisfacción por el secretario general de Pesca, Carlos Domínguez, quien destacó que no se hayan modificado los textos sobre RMS y descartes, "lo que supone un logro muy importante.

Para el Ministerio, la reforma va a traer para España grandes cambios en la forma de pescar y algunos beneficios. "La política de descartes va a introducir una flexibilidad en la manera de gestionar nuestras cuotas, va a permitir capturar especies de las que no tenemos cuota y que podrán computarse contra la cuota de la especie principal. Se trata de romper el principio de estabilidad relativa, algo por lo que había luchado España durante los últimos años", recalcó Domínguez.

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