SANDRA PENELAS / VIGO
Decenas de partidas de Albariño y mejillones de la ría han partido durante las últimas semanas desde el instituto de Secundaria de A Guía con destino a todo el territorio nacional. Desde el pasado enero una de sus aulas se ha convertido en la sede de Gallaecia Distribuciones S.L.S, la primera empresa simulada que opera a su nivel en Galicia.
El centro participa desde comienzos de curso en un proyecto piloto de la Xunta junto a otros seis institutos gallegos, pero la progresión en Vigo ha sido mayor debido a la "implicación del profesorado y de los alumnos", destaca el director, Rogelio Mariño.
Las empresas simuladas, cuyo objetivo es que los alumnos realicen los mismos trámites que llevarían a cabo en una oficina real, están vinculadas a la Fundación Inform, con sede en Cataluña y que desarrolla desde hace una década el programa Sefed.
"La Consellería de Educación contactó con ellos y nos escogieron para participar. Ya existían empresas creadas en centros de Formación Profesional en varias comunidades autónomas y una red europea, además de iniciativas de este tipo en América Latina y Asia", explica uno de los profesores involucrados, Manuel Rodríguez González.
El objetivo es sencillo: "aprender haciendo". Los alumnos que han creado la empresa, los 26 matriculados en el ciclo superior de Gestión Comercial y marketing, se organizan por departamentos, desde almacén a tesorería, y conocen "todo el circuito documental de la compraventa", de forma que reciben pedidos, emiten facturas, piden préstamos bancarios, abonan facturas de luz y cumplen con sus obligaciones tributarias. Todos los trámites y documentos son un calco de lo que se encontrarán en el mundo laboral.
Soporte
"La fundación ofrece el soporte a la hora de funcionar como un banco, el Inem, la Seguridad Social u ofrecerte los servicios de agua y luz. También puede facilitarte proveedores o clientes ficticios, pero es mejor trabajar con los simulados porque cabe la posibilidad de que se pierda una factura, no se cumplan los plazos... Es más real", apunta Rodríguez, que añade que la idea del centro es mantener la iniciativa en los próximos cursos.
El aula-oficina de Gallaecia permanece abierta en horario de clase, los martes y miércoles de 12 a 14.30 horas, y la mayoría de trámites se realizan a través del correo electrónico. Aunque el objetivo no es obtener un beneficio económico, la calidad de los productos gallegos triunfa en este mercado virtual y sus dos cuentas, de 120.000 euros cada una, se mantienen casi inalterables.