J. Pastoriza/ Ch. García / VIGO
El visto bueno del Bloque al Plan Xeral (PXOM) requiere de cambios. Los nacionalistas, pese a haberlo considerado "satisfactorio" en líneas generales, reclaman modificaciones en nueve ámbitos del rural para cerrar el acuerdo con el PSOE. Para argumentar su posición recurrieron a la mediación del ex gerente de Urbanismo, Javier Rivas, que ayer por la tarde mantuvo una reunión con su sucesora en el cargo, Julia Chamosa, a la que expuso los cambios que defienden los nacionalistas. Los representantes de ambas partes -concejales, técnicos y asesores- negocian a contrarreloj para cumplir el compromiso adquirido de aprobar el Plan antes del 31 de diciembre.
El teniente de alcalde, Santiago Domínguez, confirmó ayer que "el documento no estará cerrado hasta que lo decida conjuntamente el gobierno", y ratificó la demanda de variaciones en los nueve ámbitos, situados en las parroquias de Beade, Matamá y Candeán. Todos ellos están afectados por la orden de la Xunta que rechazó el Plan el 19 de enero. "Vamos a negociar", afirmó Domínguez, quien sostiene que "los cambios están en el pacto, por lo que no debería haber problemas". Sobre la mediación de Rivas, apuntó que "el debate ahora es otro". No obstante, agregó que "evidentemente el BNG tiene sus asesores y los consulta".
El propio Rivas confirmó su reunión con Chamosa, y aclaró que acudió a petición de Santiago Domínguez "para explicarle [a la gerente] los antecedentes y las conversaciones mantenidas con el director xeral de Urbanismo antes de abril". El ex gerente se declaró, por otra parte, "jubilado de la actividad municipal".
Viernes, fecha clave
El acuerdo debe estar cerrado mañana para evitar retrasos. De dilatarse el fin de la negociación, podría incumplirse la aprobación antes de fin de año, ya que Consultora Galega, el equipo redactor del Plan, debe tener el documento final redactado el 5 de diciembre para enviarlo a la Xunta.
El PSOE confirmó la negociación, pero evitó pronunciarse sobre las demandas. No obstante, apuntaron que las ordenaciones propuestas fueron rechazadas por la resolución de la Xunta, lo que complica el acuerdo.
La reunión entre el alcalde y Domínguez para cerrar el Plan estaba prevista para ayer. Después se anunció para hoy tras alegar el BNG que carecía de parte de la documentación, y ahora se prevé celebrarla mañana. Todo depende, sin embargo, de que se alcance el acuerdo. Abel Caballero eludió hacer ayer declaraciones, si bien en una comparecencia tras reunirse con la asociación de constructores realizó un llamamiento a la "premura" al afirmar que "es el momento de quemar etapas y apurar los plazos".
Entre los ámbitos afectados figura el área en la que se encuentra la fábrica de casas de madera Las Cinco Jotas, que carece de licencia por encontrase en una zona forestal pese a funcionar desde hace más de dos décadas. La industria emplea a 100 trabajadores, y el Plan enviado a la Xunta la legalizaba al alegar que la zona cuenta con todos los servicios y las edificaciones están consolidadas. La orden de enero, sin embargo, descartó convertir el área en industrial. Las asociaciones del entorno exigieron una solución e incluso organizaron protestas.
Consello del BNG
El BNG celebró consello local la tarde del lunes y expresó su apoyo a la gestión del grupo municipal sobre el Plan Xeral. Sus miembros opinan que el documento "mejora la Lei do Solo en zonas verdes, fija sus prioridades en el bienestar de las personas, e incluye todas las infraestructuras necesarias". El consello, no obstante, señala que el Plan necesita como "condición fundamental" para su aprobación del consenso de todas las fuerzas de la ciudad.